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La crítica acoge con dureza '1984', la ópera de Maazel sobre el libro de Orwell

La prensa sólo ve "destellos de inspiración" en el montaje de Lepage

Se anticipaba una mala recepción de la prensa británica a la primera ópera del director francoestadounidense Lorin Maazel, de 75 años, y los jarros de agua helada no se hicieron esperar. Al día siguiente del estreno mundial en el Covent Garden de Londres de 1984, sobre el clásico de George Orwell, la crítica calificó ayer la aventura como un trabajo "sin sustancia", fruto de la "vanidad" de un músico sin experiencia en la composición operística. Los críticos sólo vieron "destellos de inspiración" en la escenografía de Robert Lepage.

Los nubarrones se formaron días atrás, cuando la Royal Opera House confirmó que Lorin Maazel era el principal mecenas de su propio debú como compositor de ópera. El maestro de la batuta montó una compañía productora, Big Brother, para hacer realidad la adaptación de 1984 con el canadiense Robert Lepage al frente de la puesta en escena y con libreto de J. D. McClatchy y Thomas Meehan. Maazel y su productora preservan los derechos de futuras adaptaciones del montaje original, que tuvo su estreno mundial anteayer en Londres.

"La reputación de Maazel como compositor no es muy buena, especialmente si se compara con la cantidad de buenos compositores que darían su brazo por escribir una ópera para el Covent Garden", alegó el diario The Guardian el pasado lunes, basándose en unas declaraciones del compositor Michael Berkeley.

De la nota de censura de Berkeley deriva la frialdad de las críticas publicadas ayer en la prensa británica. Los expertos se avergüenzan de que su prestigiosa institución, que sobrevive parcialmente con ayudas estatales, ceda su estrado a una producción externa, a lo que denuncian como el "proyecto de vanidad" de una celebridad en el campo de la música clásica. Restan importancia a la elección de Londres como sede del estreno mundial de la primera adaptación operística de 1984 o al gasto tan mínimo que el proyecto supone para las arcas del Covent Garden. "Nuestros costes se limitan a medio millón de libras (unos 725.000 euros), lo cual es similar al gasto del reestreno de un Rigoletto o al 50% de una producción nueva", ha advertido Elaine Padmore, directora de ópera del Covent Garden.

"Es escandaloso e indignante que la Royal Opera House monte una nueva ópera tan lamentable y carente de ningún valor musical. No deberían haber gastado nada en lo que parece ser el proyecto de vanidad de alguien sin ninguna experiencia como compositor de ópera", escribió ayer Andrew Clements en su crítica del montaje en The Guardian. "Salvo algunos cantantes, nadie sale airoso de este triste espectáculo, que sustituye la elegante prosa de Orwell con una mezcla de cursilería y cliché. Maazel aporta simplemente una banda sonora a la historia y toma prestados los más obvios lenguajes musicales", añade.

Robert Thicknesse se queja en The Times del "ritmo aburrido" del primer acto y describe la partitura de Maazel como "una fabulosa variedad cromática" que avanza, no obstante, "sin ningún sentido ni destino". Descubre el crítico "destellos de inspiración" en la puesta en escena de Lepage, pero resume la velada con un "no buena".

Las escasas notas positivas de un estreno que el público aplaudió calurosamente se leen en The Independent: "Un montaje bastante bueno, con un enfoque y, en ocasiones, una grandiosidad que absorben constantemente la atención". Pero, como el resto de sus colegas, Robert Maycock recalca: "Es escandalosamente injusto que compositores sin dinero y una experiencia diez veces mayor no puedan ni acercarse al Covent Garden".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2005