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Una muestra de libros infantiles revisa la historia de Rusia entre 1917 y 1945

El CAAC acoge además una instalación de la gallega Ángela de la Cruz

A través de un centenar de libros infantiles el espectador puede revivir el gran cambio que experimentó Rusia entre la Revolución de Octubre y la 2ª Guerra Mundial. Pintores y escritores prestaron su ingenio para formar a los niños "los únicos beneficiarios de la revolución" y el resultado puede verse en El libro infantil en las vanguardias rusas. 1917-1945, la muestra que se inauguró ayer en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla.

"La mayoría de los artistas rusos tenían un interés especial en acercar el arte al mundo de los niños, como puede verse en la lista de artistas que se incluyen en esta muestra. Están los pintores Tatlin, Lebedev o Marina Tsvetaeva, quien se exilió en 1931, y los poetas y escritores Chukovski y Marchak, entre otros", comentó ayer Françoise Lévèque, comisaria de la muestra. Las obras, entre libros y dibujos originales, proceden de la biblioteca francesa L? heure Joyeuse de París, que está especializada en literatura infantil y posee unos 45.000 volúmenes desde el siglo XVIII hasta nuestros días.

El libro infantil en las vanguardias rusas, que podrá verse en el CAAC hasta el 3 de julio, forma parte del objetivo del centro "para relacionar las artes plásticas con otros medios que no son los hegemónicos", comentó ayer José Lebrero, director del CAAC. La muestra incluye publicaciones, casi todas herederas de la estética constructivista, en las que se enseñan a los niños los valores del trabajo en común o los avances de la técnica.

El CAAC inauguró también la instalación de Ángela de la Cruz, gallega de 40 años que reside en Londres, Más grande que la vida. Es un lienzo-objeto de 120 metros cuadrados que está "atrapado y a punto de salir" de la capilla de Colón, en La Cartuja. "Cuando Lebrero me propuso este lugar, la idea de meter una pieza nueva en un espacio histórico me pareció que no tenía vigencia. Sin embargo, cuando conocí el edificio me di cuenta que ha tenido otros usos y se ha ido reciclando para adaptarse a ellos", explica De la Cruz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de abril de 2005