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OPINIÓN DEL LECTOR

Sentirse como un ñu en el Serengeti

Quisiera invitar a todo aficionado a los deportes de riesgo a experimentar nuevas sensaciones merced al Ayuntamiento de Barcelona. El singular reto que les propongo es cruzar la calle de Aragó; algo que en principio puede resultar de lo más soso, pero que se convierte en una experiencia digna de aparecer en los principales anales de experiencias al límite.

Personalmente disfruto muchísimo cruzando por la confluencia entre la calle de Aragó y la Rambla de Catalunya, pero prácticamente en cualquier cruce se puede experimentar la misma sensación. Lo bueno de esta experiencia es que se produce sin previo aviso, aumentando así la carga de excitación sensorial: uno cruza tranquilamente la calle con el semáforo en verde y cuando se encuentra a mitad del esfuerzo el semáforo cambia rapidamente a rojo, previo fugaz paso por el ámbar. En ese momento puedes empezar a disfrutar del magnífico espectáculo de observar en primera línea de fuego como se dirigen hacia tí una manada de coches, cual estampida de bisontes, en carrera rápida desde varios semáforos anteriores -otra de las características de esta autopista urbana es que los semáforos están coordinados para los coches-, es en ese momento cuando das gracias a quien sea por contar con la energía suficiente en tus piernas para alcanzar la otra orilla.

Cada mañana me siento como esos ñúes del Serengeti que, tras haber cruzado un río infestado de cocodrilos, alcanzan las suaves praderas verdes. No dejen de probarlo, es magnífico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de abril de 2005