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Refugio

La incertidumbre ha regresado a los mercados financieros y se han corregido parte de los movimientos al alza en los tipos de interés de marzo. Dos factores se han unido para generar esta situación. El temor a que el aumento del precio del petróleo impacte negativamente en la actividad y modere el crecimiento en el segundo trimestre de los países industriales (se especula con un frenazo temporal en la de EE UU y una nueva decepción en las de Europa y Japón), en primer lugar, y las últimas noticias relacionadas con las empresas de Estados Unidos. Tras un periodo de saneamiento, se asume que uno de los principales soportes del ciclo expansivo es la buena situación de las empresas. Cualquier atisbo de duda es una mala noticia para las expectativas de crecimiento.

"Las rentabilidades de largo plazo disminuyen ante el temor a una desaceleración de la actividad en los próximos meses"

El aumento de la aversión al riesgo ha hecho repuntar las volatilidades en Bolsa y en activos de alto rendimiento. Ello se traduce en un refugio en los mercados de bonos públicos presionando a la baja sus rentabilidades. Además, las dudas sobre la actividad se trasladan a la política monetaria. Se especula con que la Reserva Federal, que desde junio ha ido subiendo tipos de interés en cada reunión, podría estar próxima a frenar los aumentos. Niveles de tipos oficiales en el 3%, que previsiblemente se alcanzarán en la reunión del 3 de mayo, le darían la oportunidad de empezar a pensar en una pausa en sus subidas.

Puede que haya sobrerreacción a las noticias negativas. EE UU crece por encima de lo que se esperaba. Con mayores precios del petróleo y mayores tipos de interés, ese ritmo de crecimiento se va a ralentizar. Pero probablemente se mantendrá por encima del 3%. La productividad se desacelera, pero la evidencia microeconómica sugiere que lo va a hacer a un ritmo lento, dado que hay ganancias derivadas de la innovación tecnológica que están aún expandiéndose a varios sectores. La economía de EE UU muestra además un creciente sesgo al alza en inflación, que no es sólo atribuible al precio del petróleo. La notable liquidez existente constituye una razón para seguir subiendo los tipos de corto plazo hasta alcanzar niveles del 4% a fin de este año, más consistentes con los niveles de actividad e inflación. En este contexto, los tipos de largo plazo deberían ir aumentando. Algo distinta es la historia de Europa, donde, a pesar de la relajación monetaria actual, empezar a subir tipos va a costar más.

Mayte Ledo es economista jefe de Escenarios Financieros del Servicio de Estudios del BBVA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de abril de 2005.