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Los obispos piden a las administraciones que solucionen los trámites de la regularización

La Conferencia Episcopal llama a la colaboración para lograr el éxito de la iniciativa

La Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal ha hecho público un llamamiento a las administraciones públicas, a los empresarios y a la sociedad en general "para que colaboren en la consecución del éxito" del proceso de normalización de inmigrantes que finalizará el próximo 7 de mayo. El llamamiento de los obispos se produce dos días después de que el Gobierno alentara a los extranjeros en situación irregular a usar la figura del empadronamiento por omisión, que permitirá a muchos incorporarse al proceso. Esa iniciativa ha sido criticada con dureza por muchos alcaldes del PP.

En un comunicado emitido ayer, los obispos recuerdan que acogieron "con esperanza" la apertura del proceso de normalización "y la posibilidad de que un gran número de inmigrantes que ya viven y trabajan" en España "consiguieran unas mejores condiciones de vida y una mejor posibilidad de integración".

"Sin embargo", añaden, "en este momento queremos manifestar nuestra preocupación ante algunas dificultades que este proceso está trayendo consigo".

La Conferencia Episcopal no detalla esas dificultades, pero su llamamiento se produce sólo dos días después de que miles de inmigrantes comenzaran a formar largas colas ante algunos ayuntamientos para acogerse a la fórmula legal del empadronamiento por omisión, que permitirá a muchos de ellos obtener el certificado de empadronamiento con fecha anterior al 7 de agosto de 2004, un requisito indispensable para incorporarse al proceso de normalización. Algunos ayuntamientos gobernados por el PP reaccionaron con duras críticas a la decisión del Ministerio de Trabajo de promocionar esa iniciativa, por la carga de trabajo que les supone.

En su comunicado, los obispos se dirigen "a las administraciones públicas, para que sigan buscando vías, dentro de este proceso, que favorezcan la resolución de los trámites en beneficio del inmigrante".

También apelan "a los empresarios y otros empleadores para que se comprometan a facilitar el proceso de regularización a las personas inmigrantes que trabajan con ellos, evitando siempre el fácil recurso del despido".

E invocan "a toda la sociedad, como corresponsable del proceso de integración de los inmigrantes para que adopte una disposición de apertura, acogida y colaboración en orden a una más fácil aceptación y convivencia. Esta actitud debe mantenerse", añaden, "no sólo en momentos como el actual, en el que hay una especial medida para la normalización de inmigrantes, sino en todo momento, teniendo en cuenta la situación de sufrimiento y desarraigo que supone la emigración".

El presidente de la Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal es, desde la llegada de monseñor Ricardo Blázquez a la presidencia de los obispos, el titular de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez. Quienes le conocen le describen como una persona abierta en cuestiones sociales. Trató al nuevo Papa Benedicto XVI en Alemania, donde Joseph Ratzinger, que por entonces rondaba los 40 años, fue su profesor de Teología. En aquél país, Sánchez fue capellán de inmigrantes en los años sesenta, la época del gran éxodo de españoles para trabajar en la pujante industria germana.

La Comisión que preside José Sánchez dirige su llamamiento "especialmente a los cristianos, que, desde la fe en el Evangelio de Jesucristo, han de sentirse urgidos en el compromiso por la justicia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de abril de 2005