Elecciones en el PaísVasco

El PSE espera que el Ejecutivo vasco reconozca que el 'plan Ibarretxe' está muerto

Los socialistas diferencian la gobernabilidad de un acuerdo sobre el modelo de país

Los socialistas vascos esperan del PNV y el lehendakari en funciones, Juan José Ibarretxe, un reconocimiento de que las urnas han "enterrado" el plan Ibarretxe definitivamente y los vascos exigen una "nueva etapa de entendimiento entre todos". Aunque varios dirigentes del PSE creen que la iniciativa la debe tener ahora el PNV y el candidato de la coalición nacionalista en materia de gobierno -"les toca moverse a ellos", indica un alto dirigente del PSE-, la dirección es consciente de que en materia de pacificación y en la redacción de un nuevo estatuto deben estar implicados "todos" los partidos.

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Todos los dirigentes del PSE-EE consultados, incluido el propio Patxi López, reconocen lo "complejo" del mapa político dibujado por las urnas en el País Vasco el pasado domingo. La dirección del PSE, reunida ayer por la tarde para una primera valoración de los buenos resultados cosechados en las urnas, sí quiere dejar claro que con el plan Ibarretxe encima de la mesa "no hay posibilidad de entendimiento".

En una entrevista en la cadena SER, el secretario general del PSE-EE, Patxi López, calificó de "tremendamente verde" la posibilidad de llegar a acuerdos ahora con los nacionalistas. En materia de gobernabilidad, el candidato socialista dejó claro en campaña que el PSE no estaría en un Gobierno en el que él no fuera lehendakari, desechando de manera tajante ocupar la vicepresidencia.

El líder de los socialistas vascos aseguró ayer que, después de ver "a un Ibarretxe que, como ayer [por la noche electoral], hablaba de que ha ganado y punto, sin un mínimo análisis de por qué ha perdido esos cuatro escaños y más de 150.000 votos en estas elecciones", el pacto con los nacionalistas es más que improbable. Y expresó su convencimiento de que el electorado ha dejado claro un no a la propuesta de nuevo estatuto aprobada por mayoría absoluta en la Cámara vasca el pasado 30 de diciembre, un proyecto que "nos ha dividido y enfrentado durante este tiempo".

Varios dirigentes socialistas indicaron a este periódico en la noche electoral que dentro del PNV hay un figura a la baja, Ibarretxe, y otra, el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, que debería "tomar las riendas del partido". Pero, eso, de momento, sólo es un deseo, ya que los observadores políticos y el PSE no ven a corto plazo un giro brusco en el PNV.

El sector alavés del PSE-EE, representado por su líder y presidente del Senado, Javier Rojo, estaba especialmente "indignado" por las declaraciones realizadas por el PP, en Madrid y en Euskadi, en relación con la supuesta permisividad del PSOE por haber "permitido" que ETA ocupe nueve asientos en el próximo Parlamento vasco, por EHAK. Un discurso que los populares lanzaron a los cuatro vientos desde la misma noche electoral tanto en Madrid como en el País Vasco. "Se confunden los populares al no querer ver la realidad de este país, nos guste o no. Y no estoy dispuesto a escuchar ese tipo de cosas sobre nosotros. Y se lo digo a Ramón Rabanera [diputado general de Álava gracias a los votos del PSE]", dijo Rojo, que ayer mismo estaba de viaje en China.

El propio López recordó que en Euskadi hay un sector de población que apuesta por "este tipo de formaciones" y que "apuesta por la política. Y, de hecho, ese mundo tiene mejores resultados cada vez que la apuesta es política y no es apuesta de violencia", recordó, en alusión a los nueve escaños logrados por EHAK con 150.188 votos. Pero también los 14 diputados conseguidos por la ilegalizada Euskal Herritarrok (EH), gracias a los 224.001 votos de 1998, en las primeras autonómicas con una tregua de ETA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 18 de abril de 2005.

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