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OPINIÓN DEL LECTOR

Escrúpulo municipal sin efecto retroactivo

El Ayuntamiento de Valencia -por boca de su responsable de Modernización de la Administración, Vicente Igual- ha rechazado de plano la posibilidad de aceptar el empadronamiento retroactivo de inmigrantes, tras la decisión del Gobierno central de flexibilizar este trámite con objeto de la regularización en marcha. Y lo hace con el notable argumento de que este Consistorio no piensa incumplir la ley, porque ello sería susceptible de ser considerado delito. Igual se refiere al Real Decreto 2612/96 y a la figura del empadronamiento por omisión, regulado en abril de 1997.

Dice que el Ayuntamiento será escrupuloso y actuará con arreglo a Derecho. ¿Igual de escrupuloso que cuando emitía certificados de convivencia que evidenciaban que una persona vivía en un domicilio, y no se le empadronaba de oficio?

Según el citado Real Decreto, los Ayuntamientos deben mantener actualizados sus padrones de modo que sus datos concuerden con la realidad (artículo 62), actualizarán los datos del padrón con informaciones recibidas de otras Administraciones o de vecinos, o a partir de los resultados de los propios trabajos municipales (artículo 69) y declararán de oficio la inscripción en el padrón a las personas que vivan habitualmente en su término municipal y no figuren inscritos en el mismo (artículo 73).

Una situación que quedaba demostrada cuando cualquier persona (inmigrante o no) conseguía un certificado de convivencia sin necesidad de estar empadronada. Quizás por esta razón y para quitarse de encima el problema de tener que empadronar de oficio a todas esas personas (la mayoría, esta vez sí, inmigrantes), a finales del año pasado el Ayuntamiento de Valencia eliminó este tipo de certificación.

El actual proceso de regularización, con sus virtudes y sus defectos, debería ser tomado en serio por todas las Administraciones del Estado, y la penosa posición del consistorio valenciano en este tema patentiza su falta de interés en un asunto que afecta, sobre todo, a personas humanas, hayan nacido donde hayan nacido y tengan los papeles que tengan.

No invoquen unos escrúpulos que no tuvieron en el pasado. No tomen el rábano por las hojas y dedíquense a facilitar las cosas a quienes encuentran graves obstáculos en su camino vital.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de abril de 2005