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Las fuerzas políticas libanesas pactan un nuevo primer ministro

Nagib Mikati, un prosirio moderado, debe convocar legislativas antes de fin de mes

Un prosirio moderado, Nagib Mikati, de 50 años, es desde ayer el nuevo primer ministro de Líbano. Su nombramiento es el resultado de un pacto entre las fuerzas de la oposición y los sectores gubernamentales, con el que se intenta sacar al país de la crisis que arrastra desde que en febrero el anterior Gabinete se vio obligado a dimitir tras el estallido de la revolución de los cedros. El vacío de poder se prolonga desde entonces.

El nombramiento de Nagib Mikati tuvo el respaldo de 58 diputados de los 128 del Parlamento, mientras que su más directo rival, el hasta ahora ministro de Defensa, Abdel Rahim Murad, candidato de los sectores duros prosirios, quedaba en segundo lugar, con el apoyo de 52 parlamentarios.

La misión del nuevo primer ministro es formar lo más rápidamente posible un Gobierno que permita, en poco menos de dos semanas, acelerar el proceso electoral y convocar elecciones legislativas. En principio, los comicios deberían celebrarse a finales de mayo.

La tarea con la que se enfrenta Mikati no es fácil, ya que su predecesor, el también prosirio Omar Karame, ha sido incapaz durante cerca de un mes y medio de formar un nuevo Ejecutivo, después de que él mismo hubiera presentado la dimisión en febrero, tras las protestas que siguieron al asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri. Como resultado de su intento fallido, el pasado miércoles se vio obligado a arrojar la toalla y renunciar definitivamente para no hipotecar el proceso electoral que, según establece la Constitución, debe ponerse en marcha antes de finales de mes. En el caso de que el nuevo primer ministro también fracasara en su intento, el actual Parlamento, controlado por diputados prosirios, podría prolongar su mandato, lo que bloquearía la bautizada como revolución de los cedros.

Nagib Mikati, natural de Trípoli, licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Americana de Beirut, por dos veces ministro de Transportes y fundador de un imperio local del sector de la comunicación, está considerado como un prosirio moderado, amigo personal del presidente, Bachar el Asad.

Confianza y respeto

A pesar de esa amistad, Mikati ha sabido ganarse la confianza y el respeto de las fuerzas de la oposición antisirias, al asegurar que estaba dispuesto a convocar lo antes posible las elecciones. También se ha comprometido a cesar a los jefes de la seguridad y al fiscal general del Estado, considerados por los opositores como responsables indirectos del asesinato de Hariri el 14 de febrero pasado.

El nombramiento de Mikati servirá para calmar a los sectores radicales de la oposición antisiria, que en los últimos días amenazaban con acelerar la revolución de los cedros ante la sospecha de que desde la presidencia libanesa se trataba de prolongar el vacío de poder y bloquear con esta maniobra el proceso de democratización. La ausencia de un nuevo Ejecutivo haría imposible la convocatoria en la fecha oportuna de las elecciones legislativas, con las que se pretende que resurja un nuevo Líbano y se ponga punto final a la influencia del vecino sirio.

Mientras Líbano avanza hacia la democratización a través del proceso electoral, los últimos soldados sirios se preparan para salir definitivamente de un país que han estado ocupando durante los 15 últimos años. De acuerdo con el calendario presentado por Damasco ante la ONU, los cerca de 4.000 soldados que quedan acantonados en el centro del valle de la Bekaa deberán regresar a sus casas en poco menos de dos semanas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de abril de 2005