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Otra revuelta carcelaria en Irak causa un muerto y doce heridos

Dos atentados con coche bomba sacuden Bagdad en una nueva jornada de violencia

Un nuevo atentado suicida, el tercero en dos días, sacudió ayer por la mañana Bagdad y dejó heridas a cinco personas, incluido un soldado estadounidense. Anoche, otro coche bomba hirió a cuatro civiles. Aunque se trató de ataques menores para los estándares iraquíes, el repentino aumento de su frecuencia hace temer una nueva campaña insurgente. Además, EE UU informó de una nueva revuelta en el centro de detención de Camp Bucca, al sur del país.

Las fuerzas de seguridad han aumentado las detenciones, pero no sin consecuencias. Una nueva revuelta en Camp Bucca, a las afueras de Umm Qáser, al sur de Irak, dejó al menos 12 heridos en la noche del jueves y puso de relieve la saturación carcelaria. La reyerta, que no iba dirigida contra los militares estadounidenses o los guardas iraquíes de la prisión, se inició al parecer tras el asesinato de un preso dentro del recinto. Se trata del segundo incidente violento en el plazo de dos semanas en este centro de detención, el mayor del Ejército de EE UU, con 6.000 detenidos, principalmente iraquíes.

Por la mañana, un coche bomba explotó en el barrio de Mansur, al oeste de Bagdad. "Se ha tratado de un atentado suicida cometido por un kamikaze que ha hecho estallar su vehículo al paso de un convoy del Ejército norteamericano", informó un portavoz del Ministerio iraquí del Interior. Cinco personas resultaron heridas, incluido un soldado que viajaba en la caravana militar. El grupo de Abu Musab al Zarqaui se responsabilizó del ataque, al igual que del doble atentado del día anterior contra un convoy de la policía iraquí.

Una agresión similar hirió a cuatro civiles iraquíes a última hora de la tarde de ayer en un cruce entre los barrios de Ameriya y Ghazaliya, también al oeste de la capital iraquí, aunque no hay datos que permitan afirmar que también fue obra de un suicida. Además, una bomba de fabricación casera mató a dos soldados iraquíes en Samarra.

Entre el miércoles y el jueves, una decena de explosiones por todo el país dejaron una treintena de muertos, incluidos 15 en el doble atentado suicida de Bagdad. Este repunte de la violencia constituye una preocupación añadida para los recién elegidos líderes, que aún tienen que anunciar un Gobierno 11 semanas después de las elecciones. Muchos observadores opinan que su indecisión ayuda a los rebeldes. Aunque los militares insisten en que se han reducido los ataques, su sofisticación va en aumento y también han reanudado los secuestros relevantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de abril de 2005