Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

La noticia como espectáculo

Siete días, 24 horas y el Papa justo fallece un sábado a las 21.37 horas. Esto podría no tener mayor relevancia, pero para las empresas de televisión (y otros medios, además de otras instituciones involucradas en el tema) es muy favorable: fin de semana y prime time (hora europea). ¿En qué se ha convertido esta sociedad occidental? ¿No hay nada que escape del escaparate de los medios masivos de comunicación? Ese fin de semana miré atónita los programas monográficos de la televisión, de la radio y las ediciones de los diferentes periódicos españoles y del resto de la Unión. Esto sí que es una Unión Europea laica y el resto son tonterías..., ¿no?

No quiero que se me malinterprete, pero ahora, reflexionando con más distancia sobre el tema, no creo que sea moralmente correcto hacer esta exhibición de una persona camino de "tocar al Señor" (frase textual del portavoz del Vaticano, que en un instante de ese sábado todos los canales españoles tenían en sus rótulos). Todo empezó desde que la enfermedad del pontífice se agravó; a partir de entonces asistimos todos a su deterioro físico.

Ahora ya está, pero nada puede hacer decaer la audiencia y la expectativa está en el próximo cónclave y toda la parafernalia que esto acarreará. En paralelo, los medios no paran de emitir noticias y programas especiales sobre este tema, pero por esa extraña costumbre que tenemos en Europa, sólo se muestran las cosas positivas que ha logrado el pontífice. Las imágenes de Juan Pablo II hablando con Augusto Pinochet y Videla (ex dictadores latioamericanos), misteriosamente, no aparecen. De todas maneras, y más allá de eso, creo que en países laicos, justamente las personas que no son católicas no tienen por qué estar recibiendo información constante del Vaticano durante tres días. Juan Pablo II fue un personaje de mucha relevancia, eso es indiscutible; pero fue líder de los católicos y no de toda la humanidad.

Considero que necesitamos reflexionar sobre esto en Europa; la espectacularización de las noticias tiene que tener un límite. Hay que recurrir a marcos legales para solucionar este tema, sería un buen momento para que el Parlamento Europeo se lo empezara a plantear ahora; ya que, por la vía de la ética profesional, me temo que las cosas tenderána empeorar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de abril de 2005