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Tribuna:

Un campus para el siglo XXI

La programación urbanística del triángulo cuyos vértices son Sagrera-Glòries-Fórum encuentra uno de sus elementos básicos en un nuevo campus universitario, que deberá levantarse en el último de los vértices señalados aprovechando las instalaciones del Fórum 2004 y las sinergias que emergen del distrito 22@. Nos congratulamos de que las instituciones involucradas en el desarrollo de lo que será este campus universitario del Besòs, hayan acogido favorablemente el proyecto elaborado por BCN 22@ y la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC); un proyecto que se estructura a partir de seis vectores o conceptos clave: la Arquitectura, el Urbanismo, la Edificación, el Agua, la Movilidad y la Energía. Detrás de estos vectores en su conjunto se esconde lo que debe ser un proyecto coherente y potente que hará del campus del Besòs el primer campus universitario del siglo XXI.

La arquitectura y el urbanismo constituyen, hoy por hoy, uno de los emblemas de esta Barcelona internacionalmente reconocida. La ciudad misma es un museo vivo del urbanismo, y a ella siguen aportando sus obras los mejores arquitectos del mundo. En paralelo, se pone de manifiesto el reconocimiento a las instituciones académicas catalanas vinculadas a la arquitectura y al urbanismo a través, por ejemplo, de solicitudes en el sentido de que encabecen la puesta en marcha de nuevas escuelas de arquitectura no sólo en Cataluña, sino también en el Magreb e incluso en el Extremo Oriente. Aún otra evidencia de la potencialidad que la combinación academia más profesión aporta a Barcelona se plasma en el Master Barcelona arquitectura (MBa), que será impartido por profesores catalanes y por arquitectos llegados de otras latitudes que están edificando en Barcelona.

La edificación, otro vector al que aludía, continúa siendo uno de los sectores más activos de la economía catalana. Sin embargo, no escapa a nadie que aún hay que recorrer un amplio trecho en lo que a seguridad, certificación, nuevos materiales o sostenibilidad se refiere. De aquí las muchas posibilidades académicas e industriales que pueden y deben desplegarse en el ámbito de las técnicas de edificación adaptadas al entorno geográfico, climático y cultural catalán.

Algo parecido ocurre por lo que al sector del agua se refiere. Los problemas de abastecimiento, desalación, reaprovechamiento, etcétera, serán clave en un futuro ya muy próximo y en la cuenca mediterránea catalana. Como sea que esta situación es sustancialmente distinta de la de nuestros socios europeos del norte, la posibilidad de encabezar el desarrollo del sector del agua es notable, máxime cuando Cataluña parte también de una sólida base académica y empresarial.

Poco hay que añadir a lo mucho y bien que se ha escrito y descrito acerca de las oportunidades y de la potencialidad de Cataluña en el ámbito de la movilidad y de la logística: cada vez más se dispone de una sólida base a partir de la cual poder convertirse esta zona en la plataforma logística del Mediterráneo occidental por excelencia. Finalmente, no creo necesario insistir en el interés y en las posibilidades con relación al sexto de los vectores o conceptos clave que señalaba al inicio de este artículo: la energía en todas sus facetas (energías renovables, distribución, ahorro, etcétera).

Llegados a este punto conviene resaltar la complementariedad de los seis vectores apuntados que se alinean en el eje transversal de la sostenibilidad, sin duda alguna uno de los más estratégicos en la actualidad. Se trata, pues, de construir un campus centrado en la arquitectura y en el urbanismo sostenibles con aportaciones en materia de tecnologías de la edificación, energía, agua y movilidad. Un campus que, además, debería dar lugar a un Ecosite (el primero en España) que trabajase en esta dirección y que podría denominarse Ecosite Urbano. De hecho, las infraestructuras del Fórum son por ellas mismas un ejemplo emblemático y pionero de cómo integrar en la trama urbana ordinaria instalaciones tradicionalmente externalizadas, como una depuradora de aguas residuales, o una incineradora de residuos, o una central eléctrica. Igualmente ilustrativos

son los aprovechamientos energéticos para climatización y otros elementos que darían base al Ecosite propuesto. Y aún cabe señalar que el contiguo 22@ aporta al campus del Besòs digitalización, el segundo gran elemento característico de la nueva sociedad. Y que en su tercer lado, el barrio de La Mina reclama esa atención social que la Universidad nunca debería olvidar.

Hasta aquí he señalado cómo este proyecto del campus del Besòs -junto con otras instalaciones como el sincrotrón, el superordenador o el campus biomédico- debe ser una de las palancas que consolide a Barcelona en el mapa universitario del siglo XXI. En lo que sigue ahora, enumeraré algunas de las condiciones bajo las que debería realizarse el proyecto con el fin de que responda a las expectativas generadas.

1. Que el diseño y la construcción del campus confirmen en la práctica su voluntad de sostenibilidad, digitalización y socialización. No sería creíble predicar sobre algo que incumplimos.

2. Que las estructuras del campus respondan a las exigencias de la sociedad global del conocimiento. Las estructuras (centros, departamentos, órganos de gobierno...) creadas durante la transición democrática han servido sin duda para el formidable salto que se ha dado en las últimas décadas, multiplicando por 10 la oferta docente y situando la producción científica catalana a niveles similares a los de su entorno. Nos encontramos a las puertas de la transición hacia una Universidad abierta e integrada en la sociedad, cuyos objetivos serán no sólo la difusión y creación de conocimiento, sino también el desarrollo socioeconómico de Cataluña.

Se parte, pues, de una buena posición para afrontar este apasionante reto. En la UPC celebramos el proyecto porque disponemos de todos los ingredientes para construir el primer campus universitario del siglo XXI.

Josep Ferrer Llop es rector de la UPC.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de abril de 2005