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Gallardón reducirá el tiempo para aparcar en zonas del centro y en calles comerciales

El Ayuntamiento anuncia áreas de parquímetros diferenciadas con tarifas distintas

El gobierno municipal va a cambiar la ordenanza de circulación para establecer, entre otras cosas, cinco tipos de "zonas diferenciadas" en las que el sistema de aparcamiento regulado con parquímetros (de pago) tendrá horarios y tarifas diferentes al del resto de la ciudad, según anunció ayer el vicealcalde, Manuel Cobo. En Madrid hay ya 87.809 plazas de parquímetros (el 77%, para residentes), distribuidas en 30 barrios de ocho distritos, pero el equipo de Alberto Ruiz-Gallardón quiere extender esa red a toda la capital en los próximos años.

Actualmente, quien aparca en una plaza azul (para no residentes) puede dejar allí el coche durante un máximo de dos horas, sea cual sea el barrio o las circunstancias del conductor. Y paga, según el tiempo que se quede, en función de unas tarifas que también son idénticas en toda la ciudad. Cuando entre en vigor el nuevo sistema (previsiblemente antes de fin de año), quien aparque en una plaza azul junto a un hospital o para ir al teatro, a los toros o a un partido de fútbol, podrá dejar el coche allí hasta cuatro horas.

Por contra, el que quiera estacionar en una zona declarada "de alta rotación" -fundamentalmente, las áreas más congestionadas del centro- o en una calle comercial tendrá que irse antes: sólo podrá aparcar 30 minutos en el primer caso y 90 minutos en el segundo. Y por último habrá zonas "de prioridad residencial". En éstas todas las plazas serán verdes (para residentes) y se eliminará la posibilidad, que ahora existe, de que un visitante aparque en plaza verde por un tiempo máximo de una hora.

Las tarifas también serán distintas en estas "zonas diferenciadas", aunque el gobierno municipal aún no ha decidido en cuánto subirán o bajarán los precios. Javier Conde, gerente de Movilidad, adelanta que probablemente se establecerán tarifas más altas en las áreas de "alta rotación" -precisamente para favorecer que los conductores liberen pronto las plazas y vayan rotando- y seguramente también en los "ejes comerciales" o en las zonas de "espectáculos públicos". Estacionar junto a un centro hospitalario será, por el contrario, más barato que en el resto de la ciudad.El gobierno municipal cumplió ayer el primer trámite para modificar la actual Ordenanza de Circulación, que pasará a llamarse de Movilidad. La propuesta será debatida en el pleno del Ayuntamiento a finales de este mes, sometida después a alegaciones y aprobada definitivamente, de nuevo en pleno. Las previsiones de la Concejalía de Seguridad y Servicios a la Comunidad, dirigida por el concejal Pedro Calvo, pasan por tener la normativa en vigor este verano.

Los cambios anunciados por el vicealcalde son los siguientes:

- Extensión de la red de parquímetros. La nueva ordenanza eliminará el tope espacial que ahora impide extender la red de parquímetros fuera de los distritos más céntricos, y modificará también los límites de horario. Ruiz-Gallardón ya ha expresado su intención de instalar parquímetros en toda la ciudad durante un hipotético segundo mandato a partir de 2007. Antes de esa fecha podrían instalarse en Barajas y Vicálvaro.

Por otra parte, será modificado el título quinto de la normativa para que los conductores que usan habitualmente un vehículo pero no son sus propietarios (por ejemplo, en el caso de coches de empresa) puedan obtener la tarjeta de residente.

- Zonas diferenciadas. Tendrán tarifas y horarios distintos (ver gráfico) a los del resto de la ciudad. Los cuatro primeros tipos sólo tendrán plazas azules (para no residentes): serán las áreas de "alta rotación", que, según Javier Conde, coincidirán con zonas del centro especialmente congestionadas por el tráfico; las de "ámbito sanitario", cuyo fin es facilitar el aparcamiento a los usuarios de hospitales y centros sanitarios; las de "ejes comerciales", como las calles de Serrano, Alcalá o Goya, y las áreas de "espectáculos públicos": aparcamientos en el entorno de cines, teatros, estadios de fútbol o plazas de toros para permitir a los conductores que disfruten del espectáculo elegido sin tener que estar renovando el billete del parquímetro.

Un quinto tipo de "zonas diferenciadas" serán las de "prioridad residencial", y en éstas sólo podrán aparcar los residentes. Ahora, los visitantes pueden aparcar en plazas de residentes, pero sólo durante una hora.

- Cámaras que leen matrículas. La ordenanza incluirá la posibilidad de aplicar al tráfico "modernos medios de captación de imágenes y datos para detectar infracciones, que no sólo serán de exceso de velocidad". Se trata de las videocámaras lectoras de matrículas con las que el Ayuntamiento pretende controlar el acceso a zonas restringidas, como el barrio de las Letras y la Puerta del Sol.

Las primeras cámaras, en prácticas, se han instalado ya en el entorno de la calle de Huertas, y antes de finales de año estarán funcionando con todas sus consecuencias: captarán los datos de la matrícula del coche que entre, las enviarán a un ordenador central que verificará si el conductor es residente o está autorizado para acceder a la zona y, en caso contrario, mandarán los datos a la policía para que tramite la correspondiente multa. El gobierno municipal aprobó ayer mismo sacar a concurso la gestión de ese sistema de videocámaras, que costará 510.000 euros sólo para el barrio de las Letras.

- Venta de coches en la calle. Cobo reiteró algo ya anunciado en los últimos días: la nueva ordenanza permitirá a la grúa municipal llevarse los coches aparcados en la calle con el cartel de "se vende". Y no sólo ésos, también los que estén estacionados únicamente con "fines mercantiles", como las furgonetas sin licencia que venden refrescos, bocadillos u otro tipo de mercancía.

- Agentes de movilidad. Los funcionarios no armados que desde el año pasado regulan el tráfico en varios puntos del centro urbano quedarán equiparados, en todo excepto en la capacidad de hacer pruebas de alcoholemia, a los policías municipales.

- Motos en las aceras. El vicealcalde anunció que la nueva ordenanza seguirá permitiendo, como la actual, que motos y bicicletas aparquen en las aceras, a pesar de la reciente sentencia del Tribunal Superior que obliga al Ayuntamiento a prohibir ese tipo de estacionamiento. "La sentencia está recurrida. Mientras no sea firme, todo sigue igual", dijo Cobo.

El PSOE dice que el alcalde tiene "voracidad recaudatoria"

El PSOE e IU respondieron ayer de forma desigual a la propuesta del gobierno municipal para modificar el sistema de aparcamiento por parquímetros, pero ambos coincidieron en alertar sobre el posible "afán recaudatorio" de la medida.

El concejal socialista Óscar Iglesias afirmó que los parquímetros "no han servido para favorecer la movilidad en la ciudad", y se mostró rotundamente en contra de extender la red a toda la ciudad como quiere Alberto Ruiz-Gallardón. "El alcalde no tiene un plan de movilidad para Madrid; lo único que le mueve es su voracidad recaudatoria. Necesita dinero para sus obras faraónicas. Por eso quiere que los ciudadanos paguen por todo", dijo Iglesias, que auguró: "En Madrid no va a quedar un sitio donde aparcar gratis".

El Ayuntamiento ingresó el año pasado 29 millones de euros por el sistema de parquímetros. El total de ingresos corrientes -todos menos los provenientes de deuda y venta de suelo público- ascendió a 2.501 millones.

El edil socialista criticó, asimismo, que en la propuesta de nueva ordenanza el porcentaje de plazas verdes (para residentes) se reduzca: la actual normativa establece que entre el 75% y el 85% de todas las plazas de estacionamiento de pago tienen que ser siempre, en todos los barrios, para residentes; con la nueva ordenanza será entre el 55% y el 75%.

Una modificación que también rechaza Julio Misiego, concejal de IU, contrario a que los residentes pierdan plazas. El gerente de Movilidad, Javier Conde, sostiene que "no se va a eliminar ni una sola de las plazas verdes que ya hay", y que la reducción del porcentaje sólo está pensada para que, cuando la red de parquímetros se extienda a distritos periféricos donde no hay tanta población residente y sí muchas oficinas, el Ayuntamiento no esté atado de manos y pueda poner plazas azules, que serán en ese caso las necesarias.

"Eso no lo dice la propuesta de ordenanza. Que lo pongan así, que dejen claro que no habrá reducción de plazas verdes", exige Misiego. El edil de IU sí cree que los parquímetros han tenido una "eficacia notable", han favorecido la movilidad y "han venido muy bien a los residentes". Aprueba la creación de "zonas diferenciadas" con distintos horarios y tarifas, y se muestra a favor de extender la red "siempre que sea a zonas que tengan problemas de aparcamiento, y no por afán recaudatorio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de abril de 2005

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