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PÁNICO EN EL SURESTE ASIÁTICO

El recuerdo del 26 de diciembre impulsó un eficaz sistema de alerta

El fantasma del tsunami, la gran ola que barrió las costas del Sureste Asiático el pasado 26 de diciembre y que se llevó a casi 300.000 personas, habitaba el lunes en las mentes de todos los que sintieron temblar la tierra de nuevo. Frente al desastre de comunicación de hace tres meses, cuando a pesar de la detección del seísmo nadie hizo nada para evitar las muertes por la ola, el terremoto del lunes ha vivido una movilización sin precedentes. En cuanto se conoció la noticia, Indonesia, Malaisia, Tailandia, India y Sri Lanka declararon el estado de alerta frente al riesgo de tsunami y sus habitantes de la costa se desplazaron a lugar seguro.

El recuerdo de la tragedia desató un increíble sistema de alerta informal. Al sentir la tierra temblar, la gente huyó de las costas; las campanas sonaban; radios y televisiones difundieron la noticia; los ejércitos estaban movilizados. Los centros de meteorología de la zona avisaron cuanto antes a las autoridades.

El mayor problema que desveló la tragedia del 26 de diciembre fue la falta de un sistema de alerta fiable en el Índico, similar al que existe en el Pacífico. Los centros internacionales de detección sísmica funcionaron entonces, pero ni Estados Unidos ni otros países informaron del riesgo de olas gigantes a los países afectados. No había canales establecidos. La Conferencia Mundial sobre la Prevención de Catástrofes que se celebró el 19 de enero acordó en Kobe (Japón) crear un sistema global de alerta temprana.

El lunes por la tarde nada anunciaba un terremoto a orillas de Sumatra. Casualmente, la agencia de meteorología de Japón había informado del inicio de un sistema para ofrecer datos de emergencia a seis países, entre ellos Indonesia, en caso de terremotos. Poco después, el instituto estadounidense US Geological Survey informaba de que un terremoto de magnitud 8,7 en la escala de Richter había sacudido la costa oeste de Indonesia. Nacen entonces las primeras preguntas: ¿se podía haber previsto el seísmo del lunes? ¿Cómo avisar a la población?

"¡No! No somos meteorológos". Así de rotundo contesta Avey Shapira, sismólogo en el Centro Internacional de Sismología, a la cuestión de la previsión de los seísmos. "La pregunta", insiste, "no es saber si ocurrirá o no, sino cuándo". El 17 de marzo, en la revista científica británica Nature, un equipo de sismólogos apuntaba que existían riesgos de terremoto en Sumatra, antes de confirmar que no podía predecir la fecha.

El susto del lunes no fue inútil. Los líderes de Tailandia, India e Indonesia anunciaron que se dotarán de un sistema de alerta nacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de marzo de 2005