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Sandra Bullock, productora

Se puede entender que Superman, Indiana Jones, Torrente o Rocky sean protagonistas de una larga saga de películas. Incluso que películas como Blade o Piratas del Caribe provoquen secuelas. Lo que es absolutamente incomprensible es que un personaje tan olvidable como Miss Agente Especial haga carrera cinematográfica. Pero es que ahora cualquier cosita que alcance en la taquilla estadounidense la mágica cifra de los 100 millones de dólares de recaudación tiene asegurado el porvenir en forma de, como mínimo, una segunda parte. Sandra Bullock, una de esas actrices de Hollywood consideradas como estrellas sin que haya un motivo concreto para ello, es la artífice del producto, que no sólo protagoniza, sino que también produce.

MISS AGENTE ESPECIAL 2

Dirección: John Pasquin. Intérpretes: Sandra Bullock, Regina King, Treat Williams, William Shatner. Género: comedia policiaca. EE UU, 2005. Duración: 100 minutos.

Si en la primera parte, estrenada en el año 2000, la agente de policía que interpreta Bullock debía soportar una existencia camuflada como aspirante a concursos de belleza, en esta segunda tiene que aceptar ser la nueva imagen pública de la policía de la ciudad, para lo que el propio cuerpo le proporciona una corte de estilistas y asesores con la intención de controlar su tendencia a hablar con la boca llena, a lucir lamparones y a mostrar más ojeras de las debidas. Como en el filme original, el mensaje no puede ser más machista; los chistes, más bobos, y la presumible acción, más ligera.

Hace una década, la actriz afirmaba que, como no se sentía a gusto con los papeles que le ofrecían, iba a formar su propia compañía de producción y así llevar a cabo sus propios proyectos. Desde entonces ha financiado y protagonizado películas del calibre de Siempre queda el amor, Blanco perfecto o Amor con preaviso, además de las dos entregas de Miss Agente Especial, paradigmas de la comedia romántica más rancia y tontorrona, y del thriller más timorato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0024, 24 de marzo de 2005.

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