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Reportaje:Apuntes

Criminología: por la senda de 'CSI'

La titulación será oficial el próximo curso, 37 años después de ser impulsada por un grupo de policías y juristas

La titulación de Criminología tiene varias peculiaridades. Es, por ejemplo, la única titulación universitaria salida de una comisaría. Corría el año 1968 cuando un grupo de policías y juristas, "preocupados por la falta de preparación" de los cuerpos de seguridad, comenzó a impartir la disciplina. Las clases, por entonces, no podían ser más informales: Un par de tardes a la semana en un bajo cedido por la Universitat de València.

Después de 37 años, el próximo curso, Criminología alcanzará la respetabilidad académica al dejar de ser título propio y convertirse en licenciatura de segundo ciclo.

La trayectoria de la titulación va pareja a la democratización de España, señalan Carlos Alfonso, decano de la Facultad de Derecho, y Ricardo Juan, vicedecano de Estudios y responsable de la disciplina. Y ha ido ganando en sofisticación.

Los primeros alumnos eran policías. Hoy, son mayoría los estudiantes de Derecho y Psicología y los diplomados en Trabajo Social.

Las enseñanzas, limitadas en principio a la investigación del crimen, han evolucionado. Y abarcan un campo que va de la Victimología a la Biología Molecular, pasando por el Derecho Constitucional; la Psiquiatría Forense; la Intervención Social y los Análisis Genéticos.

Con todo ello, no es raro que, llegado el momento, quienes la conocen utilicen el ejemplo de CSI, la serie de televisión protagonizada por un equipo de forenses de la ciudad de Las Vegas.

Criminología ha cambiado mucho. Pero mantiene fuertes vínculos con su origen. Uno de ellos se llama Francisco Antón, ex jefe de la Policía Científica en Valencia, departamento en el que trabajó 20 años antes de pasar a "segunda actividad", un retiro con sueldo previo a la jubilación. Antón, sexagenario, da clases desde 1986 pero sigue hablando como un policía. Recuerda los tiempos en que la disciplina interesaba a sus compañeros del cuerpo "porque el propio ministerio lo valoraba a la hora de ingresar".

Todo se ha tecnificado, pero en esencia las clases de Antón no han variado. Explica a los alumnos cómo realizar una inspección ocular o recoger muestras del escenario del crimen. Y subraya el valor de los detalles. La postura que adopte el muerto; el lugar en el que aparezcan las vainas de las balas o el punto de entrada del disparo pueden revelar la estatura y la profesionalidad de un homicida.

A primera vista, dice Antón, no se puede saber si una muerte es trabajo de un profesional. Pero hay indicios. El número de disparos, por ejemplo, y las partes del cuerpo sobre las que se han realizado.

"Luego está el modus operandi". Un asesino profesional, dice Antón, controla a su víctima. "Sabe dónde vive, dónde aparca o dónde compra el periódico". Y "elegirá el momento en que esté mas indefensa". "Puede ser dentro del coche, porque de ahí no puede salir ni casi moverse. Y el profesional va sobre seguro; dejará que se siente, le tocará por ejemplo la ventana y cuando la baje le soltará el tiro. Lluego le rematará. Habrá dos disparos como mínimo".

A pesar de Antón, Criminología no deja de cambiar. Su enseñanza se dirige cada vez más a campos como la rehabilitación de presos; la asistencia a la víctima, con una importancia creciente de la violencia de género; el Derecho Penal o la pedagogía de menores.

Vicente Garrido, escritor de libros de divulgación, da clases de Pedagogía de la Delincuencia de grupos especiales: "Enfermos mentales, psicópatas, agresores sexuales, pederastas". Garrido enseña la etiología de cada grupo; las opciones de diagnóstico y de predicción sobre su evolución y los tratamientos: "Qué mejora y qué empeora la situación de estas personas".

Desde el próximo curso, para acceder a Crimonología será necesario haber superado el primer ciclo de carreras como Derecho; Filosofía o Periodismo. O tener una diplomatura. Ricardo Juan confía en que el ministerio declare la equivalencia del actual título propio (no oficial) de Criminología al de diplomatura a los efectos de acceder a la licenciatura de segundo ciclo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de marzo de 2005