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Reportaje:CINE DE ORO

'Lo que el viento se llevó'

EL PAÍS ofrece mañana, por 8,95 euros, el más famoso melodrama de la historia del cine

El cine iluminó nuestra adolescencia; era una ventana abierta al mundo, que nos descubría paisajes, lugares inalcanzables y exóticos, aventuras delirantes y fragmentos de historia, rodados en escenarios reales y deslumbrantes creados por los magos de Hollywood.

En 1939 yo vivía en León, entonces una pequeña ciudad de provincias. Era el final de la Guerra Civil, y en la vida gris, dolorosa y limitada de la época, las novelas rosa circulaban de mano en mano, convirtiéndose en el alimento favorito de los sueños adolescentes. Lentamente, íbamos descubriendo la verdadera literatura: El primer amor de Turgueniev sustituyó a Pérez y Pérez, fabricante en aquellos tiempos de mitos femeninos.

Un día descubrimos una novela que se convirtió en el primer best seller de entonces: Lo que el viento se llevó, escrita por la norteamericana Margaret Mitchell.

La novela transcurría en Estados Unidos, un país remoto inalcanzable, teniendo como telón de fondo la Guerra de Secesión. Y fue David O. Selznick el productor que emprendió la realización de la película con dirección de Victor Fleming, aunque cinco realizadores más colaboraron en el rodaje.

Vivien Leigh, bellísima, dio vida a una Escarlata O'Hara vibrante de pasión y carácter, recreando una de las personalidades de mujer más atractivas y brillantes de la historia del cine:

Femenina, rebelde, caprichosa, egoísta, encantadora, seductora, Escarlata magnetizará desde las primeras escenas.

Olivia de Havilland, conmovedora, llena de sensibilidad y prudencia, emerge en un personaje que es el contrapunto de la fogosa Escarlata.

Leslie Howard, sobrio y convincente, amor imposible de Escarlata, representó magistralmente el alma del viejo Sur frente a la fuerza arrolladora de un Clark Gable espectacular en su papel de Ret Buttler, atrapado también en las redes de la protagonista.

Historias de amor, pasión y odio se entrelazan con fuerza a lo largo de la película.

El escenario, plantaciones y ciudades del Sur, teniendo como fondo histórico una realidad social instalada en la lucha de los señores para defender su territorio físico y moral de la invasión norteña. La decadencia de la sociedad sureña arrastra a una lucha y exilio desgarradores.

Por primera vez se emplea el color en el cine con verdadero éxito, y los ambientes, casas, trajes y paisajes aparecen con toda brillantez.

Los años no han pasado para esta película magistral, que marca un hito en la creación cinematográfica del siglo XX americano.

Escarlata O'Hara, abandonada por un Ret Buttler desesperado por los trágicos acontecimientos que viven los personajes en la película, resume en una consigna vital, llena de pasión y esperanza, la esencia de sí misma. "Idearé algo para hacerle volver. Realmente, mañana será otro día".

¡¡¡Qué final....!!!

Este texto se incluye en el libro-DVD de Lo que el viento se llevó, que EL PAÍS pone mañana a la venta por 8,95 euros.

La tenacidad de un productor

Lo que el viento se llevó se realizó en 1939. Sus principales intérpretes son: Vivien Leigh, Clark Gable, Olivia de Havilland, Leslie Howard, Thomas Mitchell y Hattie McDaniel.

Dirección: Victor Fleming, aunque colaboraron también, en mayor o menor medida, Reeves Eason, Sam Wood, William Cameron Menzies y George Cukor. Producción: David O. Selznick. Guión: Sidney Howard, adaptación de la novela de igual título de Margaret Mitchell. Fotografía: Ernest Haller y Ray Rennahan. Música: Max Steiner. Montaje: Hal C. Kern y James E. Newcom. Dirección artística: Lyle R. Wheeler.

Se ha dicho que Lo que el viento se llevó es más una película de productor que de realizador por la tenacidad en el empeño de David O. Selznick. Obtuvo 10 oscars y se calcula que la han visto en salas desde que se estrenó 250 millones de espectadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de marzo de 2005

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