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El rito de las gambitas

Desde una camiseta firmada por los jugadores del Real Madrid y otra del Barcelona, con una gran firma de Ronaldinho, hasta un bar de tapas con recetas de algunos de los mejores cocineros españoles (protagonistas en Japón hasta el miércoles pasado, comandados por Ferran Adrià, de unas jornadas gastronómicas que fascinaron a los chefs locales), el pabellón de España cuenta como reclamo los deportes, la comida, el Quijote y las fiestas, además de una tienda de regalos, adjudicada a Loewe por ser la marca española más conocida entre los japoneses. Se proyectarán en el pabellón unos documentales de Basilio Martín Patino sobre San Fermín, los castellers, el Rocío y Zaragoza como ciudad elegida para una Expo, y también los testimonios de japoneses que viven en España: un cantaor de jotas de Huesca o el torero El Niño del Sol Naciente. A la salida, en unas pantallas, algunos de los españoles que se apellidan Japón les pedirán a los japoneses que se animen a visitar España. Descendientes de los expedicionarios nipones que hace siglos se asentaron en la zona sevillana de Coria del Río, cuentan entre sus más conocidos portadores al árbitro de fútbol Japón Sevilla y a la miss María José Suárez Japón.

El presupuesto del edificio de Farshid Moussavi y su esposo, Alejandro Zaera, más los contenidos y las actividades en Japón relacionadas con la Expo, suma unos 24 millones de euros, gestionados por la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales (SEEI). Su directora general, María Jesús Escribano, considera que los contenidos del pabellón tratan de romper los tópicos que manejan japoneses y españoles mutuamente, establecer un conocimiento más profundo y presentar una imagen de una España contemporánea con capacidad organizativa, productora y exportadora de productos de calidad y con una riqueza cultural llena de atractivos.

Un espacio del revés

En el techo de la más llamativa de las salas del pabellón, el puesto de mercado montado por Javier Mariscal ofrece sonrientes mejillones, sardinas, un rodaballo... Un espacio del revés, exagerado y lúdico, que busca provocar el impacto con un lenguaje cercano al del cómic. "Lo más grande que aparece es una gamba, animal que ayuda mucho a centrar el tema gastronómico", explica. "Tiene mucha expresión y, sobre todo, a mí me gustan mucho. Tomar una cerveza y unas gambitas es un rito de gran felicidad entre amigos".

Y bajo la cúpula del delirante y juguetón universo de Mariscal, unos expositores pentagonales dan datos a los visitantes con fotografías y breves frases en español y japonés. "España, líder europeo en la industria conservera", o referencias a que los españoles consumen 37 kilos de pescado por persona al año, o a que la superficie destinada a cultivos ecológicos pasó de 4.235 hectáreas en 1991 a 725.254 en 2003.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de marzo de 2005