Entre aventuras y encantamientos
Ángel Recasens, maestro de capilla auténtico, a la antigua usanza, volvió a revalidar su magisterio con un programa dedicado a músicas para Don Quijote. Recasens tiene ya a sus espaldas una larga andadura, y se mantiene, sin embargo, como uno de los secretos mejor guardados de la excelencia interpretativa en el repertorio español de los siglos XVII y XVIII.
El grupo Grande Chapelle fue de campanillas en este repertorio. De una manera natural en las piezas de gran elaboración polifónica como las de Mateo Morales (1575-1647), o bien aprovechando los valores expresivos de la reverberación en las de Joan Pau Pujol o Pedro Guerrero sobre un texto de Garcilaso de la Vega, cuya frase final -"Salid sin duelo, lágrimas, corriendo"- fue sencillamente escalofriante.
Grande Chapelle
Director: Ángel Recasens. Fundación Caja Madrid. Iglesia de San Agustín el Viejo, Talavera de la Reina (Toledo), 27 de febrero.
Cada una de las canciones estaba precedida en el programa de mano de un fragmento del Quijote. La selección poética de Lola Josa, así como la musical de Mariano Lambea fueron estupendas. Y ejemplar la interpretación, tanto a niveles instrumentales como vocales. Al margen del director, todos los músicos eran extranjeros. Se podría deducir por el físico, pero no por la pronunciación o el estilo. Recasens, en fin: tan riguroso en cada pequeño, o no tan pequeño, detalle. Fue un concierto gratificante acogido con calor por un público que abarrotó la nave sin rechistar.


























































