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El alcalde de Praga, contra los timadores

Disfrazado de turista italiano, el alcalde de Praga, Pavel Bem, sorprendió en flagrante delito a un taxista deshonesto que le hizo pagar un precio seis veces más elevado que la tarifa normal. Con el pelo negro y engominado, peinado hacia atrás, modernas gafas de sol y una pequeña perilla, Bem aceptó ser utilizado como cobaya para un periódico que lleva haciendo en vano desde hace dos meses una campaña contra los demasiado frecuentes timos de los taxistas de Praga. "Así disfrazado, me esperaba un precio más elevado, pero no de manera tan escandalosa", afirmó Pavel Bem, estupefacto, a los periodistas. Por un corto trayecto por la vieja Praga, el taxista utilizó un contador trucado para cobrar 26 euros en lugar del precio correcto, que era de 4,3 euros. "El taxista se merece una severa sanción, voy a llevar el caso al servicio de control del Ayuntamiento", aseguró. "Si se trata de su primer delito, podría verse obligado a pagar una multa de hasta 32.900 euros. En caso de reincidir, se le quitará la licencia", declaró Pavel Bem. El alcalde reconoció que esta experiencia le servirá de inspiración para tender futuras trampas a los taxistas insolentes: "En adelante enviaremos más controladores disfrazados de turistas extranjeros", previno. Los taxistas deshonestos de Praga son una plaga en la ciudad, que es una de las más visitadas de Europa, con más de cuatro millones de turistas al año. A pesar de las numerosas declaraciones de intención, las autoridades no se habían enfrentado seriamente al problema hasta ahora.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de enero de 2005