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OPINIÓN DEL LECTOR

La Administración torpe

Cuando la Ley 30/92 de Régimen Jurídico de la Administración Pública expresa de forma tan bonita y contundente dentro de su artículo 35.i) el derecho de los administrados "a ser tratados con respeto y deferencia por las autoridades y funcionarios, que habrán de facilitarles el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones", sin duda se consagra una obligación ya no moral, sino jurídica, de facilitarlo al ciudadano dentro de las posibilidades. Como consecuencia de esta obligación, han sido ingentes las tareas de todas las administraciones para cumplir esa previsión legal: administraciones abiertas en Internet, algún convenio para realizar un registro único, etcétera. Esto, sin embargo, no concuerda con la realidad cotidiana. Mi esposa, la cual finalizó contrato de trabajo y no se le renovó, cumpliendo las condiciones necesarias para obtener la prestación por desempleo, solicitó por vía telefónica hora para presentarse en la Oficina de Trabajo de la Generalitat de Granollers, sita en la calle de Àngel Guimerà . Contestación: "No se le puede facilitar hora por teléfono. Si la quiere, tiene que venir usted aquí". Bienvenidos a la reinstauración de la administración burocrática. Bienvenidos a la colaboración y facilitación de los derechos y obligaciones del ciudadano si una ciudadana, sin transporte público y a veces sin medios, debe recorrer 15 kilómetros sólo para hacer una cola y decir: "¿Cuándo puedo venir?", y luego ir otra vez. ¿Ésta es la vocación de servicio público que nos quieren vender las administraciones? Es curioso que los mayores adelantos se hagan en administración tributaria y en Internet ¿Qué interés existe en fomentar esta administración? Esta misiva no trata de mostrar una simple disconformidad; me gustaría que llegará a la cúpula administrativa y que se diesen las instrucciones oportunas para que no vuelva a pasar, porque, por acción u omisión, no fue la señorita que atendió a mi esposa la que instaura una administración arcaica, burocrática e ineficaz, sino que son los ejecutivos y gestores los responsables de un servicio lamentable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de enero de 2005