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La Policía Foral deja de vigilar las instituciones y saca a la calle a 90 nuevos agentes

La Policía Foral de Navarra ha sacado a la calle noventa nuevos agentes en tareas de patrullaje y prevención de la delincuencia callejera. La disposición de estos policías se produce tras la contratación de vigilantes de empresas de seguridad privada para atender las tareas de control de acceso y custodia de decenas de edificios públicos de los distintos departamentos del Gobierno foral, la mayoría de ellos ubicados en Pamplona.

Desde el pasado día 1 de enero, guardias privados se encargan de la vigilancia de las dependencias oficiales del Ejecutivo foral así como de otras instituciones, como la sede del tribunal de cuentas navarro, la Cámara de Comptos, custodiados hasta ahora por miembros de este cuerpo. La seguridad sigue siendo compartida entre Policía Foral y vigilancia privada en el Parlamento de y el Palacio de Navarra, sede del Gobierno foral.

Según ha señalado el consejero navarro de Interior, Javier Caballero, se trata de una medida destinada a incrementar la presencia del cuerpo l autonómico en las calles y otros espacios públicos, "dado que ningún ámbito delictivo le es ajeno a la Policía Foral".Caballero ha reiterado que la sustitución de un efectivo policial por empresas privadas "no merma en absoluto" la seguridad de esas sedes públicas. "La Policía foral tiene que ser una policía de referencia, cercana, y la salida a la calle de 58 agentes hasta ahora dedicados a la vigilancia de edificios, más 35 miembros de la última promoción, es sólo un paso más del plan director aprobado en 2004 que contempla una profunda remodelación de la estructura interna del cuerpo", añadió Caballero.

El Gobierno navarro quiere tener 900 policías forales en 2007. Actualmente existen dos comisarías de la Policía Foral en Pamplona y Tudela, pero el consejero de Interior anunció ayer que se está trabajando en la apertura de oficinas de atención al ciudadano de la Policía Foral en Alsasua, Baztán, Sangüesa, Tafalla y Estella.

El despliegue territorial es, precisamente, el área en la que se están centrando los mandos del cuerpo, cuyo director en los últimos ocho años, José Ignacio Sánchez Trueba, presentó su dimisión en diciembre aduciendo motivos personales. Sánchez Trueba se reincorporará al Ejército de Tierra, del que procedía. La vigente legislación permite que un civil pueda ser ahora nombrado director de la Policía foral. Caballero indicó que el nuevo jefe será conocido en breve.

Con más de 600 agentes, la Policía Foral ejerce tareas de protección de autoridades y vigilancia ecológica, dispone de unidades antidisturbios y de brigadas de prevención de delitos como el tráfico de estupefacientes, además de haber iniciado actuaciones de investigación antiterrorista, en colaboración con Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía, y de mantener una competencia compartida con Guardia Civil en el control del tráfico en las carreteras navarras.

Días atrás Caballero remitió una carta al ministro del Interior José Antonio Alonso, en la que quejaba por la ausencia de la Policía Foral en las reuniones preparatorias del plan de prevención antiterrorista desarrollado esta Navidad en toda España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de enero de 2005