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Reportaje:LA INMIGRACIÓN POR DISTRITOS | Chamartín

Una esquina alemana en Concha Espina

En dos calles se concentran un colegio centenario, un restaurante, un supermercado y una librería para la colonia teutona

Un colegio centenario, un restaurante, un supermercado y una librería. Entre las calles de Concha Espina y Rodríguez Marín, la colonia alemana de Madrid -4.180 personas según el Padrón Municipal, 501 de ellas en el distrito de Chamartín-, ha elegido un sustituto de su hogar a más de 2.000 kilómetros de su patria.

Sabine Felden tiene 41 años y lleva 18 en España. Habla castellano con fluidez, tiene dos hijos y está casada con un español al que conoció cuando llegó a Madrid "para aprender el idioma". A diferencia de otros inmigrantes que se van de su país por motivos económicos o políticos, ella llegó a la capital porque "en el fondo quería salir de Alemania", explica. "No lo echo demasiado de menos".

Sin embargo, trabaja en el corazón del ambiente alemán de Madrid, en la librería Auryn, un pequeño establecimiento que cuenta ya con 20 años de vida. Allí, todos los libros a la venta están en alemán, incluso clásicos de la literatura española e hispanoamericana traducidos. Pero lo más vendido es el material escolar. "El alemán es un idioma cada vez más atractivo para los españoles, e incluso proveemos a algunos institutos en todo el país que empiezan a impartir esta lengua como segundo idioma", explica.

Pero esta librería sigue teniendo un cliente fiel: los más de 1.500 alumnos del Colegio Alemán, situado enfrente de Auryn. Este centro de enseñanza privado imparte la mayoría de sus clases en alemán, tanto a niños y jóvenes de esta nacionalidad como a españoles. Esta mezcla de culturas es "muy rica", dice Sabine, quien, tras media vida aquí, lo tiene claro: "No me identifico como plenamente alemana, también soy española".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de enero de 2005