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Crítica:CRÍTICAS
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Sacrilegio a Boorman

Javier Ocaña

En 1972, el mejor John Boorman, que venía de triunfar con A quemarropa pocos años antes, estrenó Deliverance, cruel representación del abismo entre modernidad y tradición, entre civilización y salvajismo, una aventura brutal protagonizada por tres hombres de ciudad enfrentados a la naturaleza y a las inclemencias de la sociedad rural. Ahora, la maquinaria hollywoodense ha perpetrado una nueva versión de aquella obra maestra, tratada en forma de comedia, convirtiendo a sus protagonistas en treintañeros atrapados en el infantilismo. De perdidos al río transforma Deliverance en la historieta de tres cretinos en busca de un tesoro escondido en las montañas, como si los críos de Los Goonies se hubiesen estancado de por vida en los 10 años.

DE PERDIDOS AL RÍO

Dirección: Steven Brill. Intérpretes: Matthew Lillard, Seth Green, Dax Shepard, Burt Reynolds. Género: comedia. EE UU, 2004. Duración: 95 minutos.

De este modo, la escena más famosa (y polémica) de la película de Boorman (la humillante violación de uno de los miembros del grupo por parte de un lugareño) se ha reemplazado por el encuentro con un oso empeñado en lamer el cuerpo de uno de los protagonistas porque piensa que es una de sus crías. Y es que nadie parece haberse tomado en serio esta traslación: ni los encargados del reparto, que han otorgado el papel del más serio y centrado a Matthew Lillard, habitual payaso de las películas (lo que da una idea de cómo son los otros dos miembros de la pandilla); ni un apagado Burt Reynolds, uno de los protagonistas de Deliverance, que participa con un pequeño personaje patético; ni siquiera la distribuidora española, que se ha encargado de cambiar el título original, Without a paddle, por el inenarrable tópico de De perdidos al río. Aunque para lugares comunes, el del debilucho del grupo, masacrado por el asma y acompañado en todo momento por un respirador, además de la fatídica frase "ya no nos puede pasar nada peor", seguida de un relámpago y de una lluvia torrencial salida de la nada.

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Sobre la firma

Javier Ocaña
Crítico de cine de EL PAÍS desde 2003. Profesor de cine para la Junta de Colegios Mayores de Madrid. Colaborador de 'Hoy por hoy', en la SER y de 'Historia de nuestro cine', en La2 de TVE. Autor de 'De Blancanieves a Kurosawa: La aventura de ver cine con los hijos'. Una vida disfrutando de las películas; media vida intentando desentrañar su arte.

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