Un ocio saludable para el desarrollo de la convivencia

Antes de organizar el ocio de los niños en vacaciones de Navidad, los expertos señalan que hay que tener en cuenta una serie de principios. Los cuenta el profesor de Didáctica general y experto en Educación Social, Tiberio Feliz:

- Personalidad del niño. Previamente a realizar alguna tarea con los niños es imprescindible que se tenga en cuenta su edad, sus intereses, sus experiencias. El ocio debe ser tomado como algo motivador y no como una exigencia. Debe estar personalizado en cada chico.

- Entorno en el que vive.

Las actividades deben estar integradas en el medio en el que vivan los chavales. Por eso hay que considerar qué museos, zonas de recreo o asociaciones existen en el barrio para hacer actividades con ellos.

- Características de los padres. Lo primero que tienen que hacer los padres es analizar sus limitaciones y posibilidades. A veces no lo hacen y parten de la idea de que deben realizar una determinada actividad sea como sea. Esto puede generar frustración por no hacerla bien. Cada padre debe analizar en qué es bueno (si en la cocina, si pintando, con los números) y a partir de ahí proponer actividades a los hijos o buscar ayuda para realizarlas.

- Principio de actividad. Uno de los males del ocio actual es la pasividad de la televisión. Los niños se sientan delante de ella y lo único que tienen que hacer es tragar lo que le se emita. Este tipo de ocio televisivo ha de completarse con uno activo, donde los chavales tengan que moverse, ir hacia algo.

- Creatividad. Si los padres plantean hacer manualidades a sus hijos, es aconsejable que se hagan sin seguir una guía especial donde se les explique cómo hacerlo paso a paso.

- Socialización. Hay que buscar actividades donde los chavales puedan reunirse con otros niños. El objetivo es desarrollarles habilidades para la convivencia y la comunicación. Los padres se pueden organizar con otros vecinos para organizar fiestas o visitas en grupo.

Una de las lagunas de las sociedades tecnológicas es que los niños se acostumbran a estar solos. Este individualismo puede ser la causa de muchas depresiones. También es bueno que se sociabilicen para que en el futuro sean capaces de trabajar en grupo.

- Sentido lúdico. No es recomendable hacer actividades relacionadas con el trabajo. Las vacaciones son también un tiempo de descanso para los niños.

Si se realizan, lo mejor es plantearlas como un juego o concurso.

- Hábitos saludables. El ocio también contribuye a formar la personalidad de los chicos. Es importante, por ello, que se realicen actividades saludables. No deben estar enfocadas sólo al consumo y sí a fomentar la autonomía. Las actividades deben, además, ser divertidas para que cuando lleguen a la adolescencia sigan realizándolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 19 de diciembre de 2004.

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