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Los islamistas detenidos en Lanzarote estaban preparando una base logística

La policía encuentra en los registros abundante información en árabe y disquetes de ordenador

Los cuatro detenidos en Lanzarote el pasado viernes por su presunta relación con el terrorismo islamista llegaron ayer a Madrid custodiados por medio centenar de policías y miembros de los Grupos Operativos de Desactivación de Explosivos (Tedax), que se trasladaron a la isla canaria para participar en los registros domiciliarios realizados. Los cuatro islamistas detenidos pertenecen al Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), y, según la policía, estaban constituyendo una importante base logística en las islas Canarias.

Fuentes de Interior señalan que los miembros de esta célula islamista estaban organizando una base logística del GICM en las islas Canarias, un lugar en el que se sentían más seguros después de las últimas detenciones de miembros del grupo en Francia y Bélgica, y su importancia podría sobrepasar el ámbito español, para convertirse en una de las principales células de este grupo en Europa.

Tras las detenciones, la policía registró los domicilios de los cuatro islamistas radicales, donde se ha encontrado abundante documentación en árabe, así como disquetes de ordenador.

Los detenidos, todos de origen marroquí, fueron trasladados desde Lanzarote a la base aérea de Getafe (Madrid) en un avión militar, y tras su llegada se les condujo a la Comisaría General de Información de Madrid. En el transcurso de la semana siguiente tendrán que declarar en la Audiencia Nacional.

La operación del viernes fue ordenada por los jueces Baltasar Garzón, que investiga las distintas células islamistas radicadas en España, y Juan del Olmo, encargado del sumario por los atentados del 11-M. El nexo de unión sería Hassan El Haski, presunto líder de esta célula de Lanzarote y miembro del GICM, y también presuntamente implicado en el atentado del 11-M. Los otros tres detenidos son Abdallah Mourib, de 36 años e imán de la mezquita de Puerto de El Carmen; Ali Fahimi, de 31 años, y Brahim El Hammouchi, de 40 años.

Creado en 1993

El Grupo Islámico Combatiente Marroquí está integrado en el Movimiento Salafista Jihadia, y se encuentra vinculado a la red de Al Qaeda. El núcleo de este movimiento se creó en 1993 en Peshawar (Pakistán) por ciudadanos marroquíes veteranos de la guerra de Afganistán.

Entre sus principios, destaca la interpretación rigurosa del Corán y la Sunna (los hechos de la vida de Mahoma) y el rechazo de compromisos con cualquier gobierno que no se someta a la Sharia (enseñanzas del Corán para dirigir la vida y la sociedad). Su fuente de financiación proviene de la colecta de fondos en Europa y las aportaciones recibidas directamente de Al Qaeda.

Este grupo radical tiene numerosas conexiones con otras organizaciones extremistas islámicas, desde los talibanes, de quienes ha recibido apoyo logístico para cruzar fronteras, hasta el GIA argelino, la Yihad Islámica egipcia y el Grupo Islámico Combatiente Libio.

Para el adiestramiento de sus miembros, han utilizado campos de entrenamiento de los talibanes en Afganistán (Bagram y Jalalabad) y de Al Qaeda (Kandahar), en donde los radicales han sido instruidos en el uso de piezas de artillería, el manejo de explosivos, armas químicas y biológicas y entrenamiento de guerrilla urbana.

Dos miembros de este grupo, detenidos en la actualidad en Marruecos, fueron investigados por la policía en relación con la Operación Lavapiés (puesta en marcha por la policía tras los atentados del 11-M), y varios más se encuentran en la base de Guantánamo en Cuba, trasladados allí por el Ejército de EE UU tras la guerra de Afganistán.

La policía también ha identificado a miembros del GICM en Reino Unido, Dinamarca, Italia, Irlanda, Bélgica, Francia y Turquía.

Por otra parte, el delegado del Gobierno en Canarias, José Segura Clavell, vinculó ayer la operación desplegada el pasado viernes en Lanzarote con una mayor presencia policial e investigadora sobre ciudadanos extranjeros en las islas, informa J. M Pardellas. Según añadió, "ésta es una más de las operaciones que se han producido con éxito en las últimas semanas", en referencia a las recientes detenciones en Gran Canaria de ciudadanos marroquíes acusados de un presunto delito de favorecimiento de la inmigración clandestina. "Debemos ser realistas y tomar conciencia del mundo en que vivimos, con flujos humanos tan intensos moviéndose de un lugar a otro constantemente", apuntó Segura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de diciembre de 2004