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Pintadas a favor de Sadam en el último escondite del dictador

Al contrario de lo que había anunciado el Ejército de EE UU, la madriguera en la que fue encontrado Sadam Husein hace un año no ha sido rellenada. Además, la chabola que se encuentra al lado del último escondite del antiguo dictador está ahora cubierta con pintadas favorables a Sadam.

En la tarde del 13 de diciembre de 2003, los soldados norteamericanos sacaron a un Sadam demacrado y barbudo de un agujerro, situado en una granja al sur de su ciudad natal, Tikrit. Un mes después, las fuerzas de la IV División de Infantería, que habían capturado al antiguo dictador, anunciaron su voluntad de rellenar el agujero. "Para que no se convierta en una atracción turística, lo mejor es eliminarlo", dijo un portavoz militar. Algunos altos cargos iraquíes se opusieron a la idea, aludiendo que no era responsabilidad de EE UU tomar ese tipo de decisión. El resultado es que, un año después, el escondite, cubierto por una tapa de plástico, sigue intacto.

Un hombre, que no quiere dar su nombre, enseña ahora el lugar y asegura que conoce los detalles de la captura del dictador. Dice que un hombre llamado Mohamed Ibrahim, que no forma parte de la tribu de Husein pero conoce a su familia, ha sido el informante que permitió la captura.

"Muerte a los traidores"

Siguiendo sus informaciones, explica este hombre, los soldados registraron la granja, situada a nueve kilómetros al sur de Tikrit. Pero no encontraron nada. Volvieron a interrogar a Ibrahim y éste les llevó otra vez a la granja, les enseño el escondite y dijo: "Se acabó, Sadam, ¡sal de aquí!". Cuando emergió, Husein le escupió a la cara, asegura el hombre anónimo. Esta historia no ha sido confirmada, ya que el mando militar estadounidense no ha querido revelar quién había sido el informante.

La chabola que se encuentra al lado de la madriguera, en la que los soldados encontraron el año pasado dos camas y una nevera en la que había gaseosas, perritos calientes y chocolate belga, está ahora desierta. Las esquinas, donde los militares encontraron una maleta con 750.000 dólares, están llenas de desechos, entre ellos raciones del Ejército norteamericano. En los muros se puede leer "Muerte a los traidores". Y en el pueblo cercano de Owja, el lugar de nacimiento de Sadam, otras pintadas dicen "Larga vida al padre de Abu Uday [uno de los hijos de Sadam se llamaba Uday]".

Preguntado por el escondite, un portavoz del Ejército de EE UU dijo el domingo que pensaba que había sido rellenado, pero luego se acordó de que esto sólo había sido la primera intención. "No se qué está pasando por allí. Hace mucho tiempo que las tropas no han vuelto allí".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de diciembre de 2004