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OPINIÓN DEL LECTOR

Ciencia y democracia

"Tiene usted una buena pulmonía", dice el médico. "Que no, doctor, que no, que tengo la pierna rota y llena de hematomas", dice él señalándose la pierna en perfecto estado, mientras tose violentamente. "Pero vamos a ver: ¿usted a qué a venido aquí?". "¿Yo? A que me diga lo que quiero oír, que tengo la pierna hecha unos zorros". "Pues no se lo puedo decir porque no es verdad", asevera impertérrito el médico. "Si ya lo sabía yo, que esto de dejar las cosas en manos de la ciencia es peligroso, que después va y te dicen lo que no quieres saber". El señor Esteban González Pons se levanta de la silla y sale de la habitación dando un portazo. Fuera le esperan sus amigos: Francisco Camps y compañía. Les pregunta si le ven la pierna bien: todos contestan que está horrible, que habría que ir al hospital. El señor González Pons sonríe y piensa "qué bueno es esto de la democracia, porque de la ciencia no te puedes fiar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de diciembre de 2004