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OPINIÓN DEL LECTOR

Consumo responsable

Hace años que soy vegetariana.Y lo soy porque me niego a ingerir el sufrimiento, el horror y la muerte, tres realidades que padecen todos los animales que consume el ser humano. En estas fechas en las que el consumo descontrolado y sinsentido se apodera de nustras vidas, quiero hacer un llamado al consumo responsable, al consumo ético, que cuando menos conlleva la obligación moral de conocer lo que consumimos. Y el proceso del foie antes de llegar a la mesa es para poner los pelos de punta al más insensible de los gourmets.

Para empezar, hay que seleccionar un pato o una oca joven, y encerrarla en un espacio en el que apenas pueda moverse. A continuación se le introduce un tubo de casi medio metro de largo por el cuello y se le embute una mezcla de maíz y grasas a presión, hasta saturarle. Esta operación hay que repetirla dos o tres veces al día. En pocas semanas su hígado pesará hasta 17 veces más su peso normal y adquirirá ese color amarillo catracterístico de un hígado destrozado por cirrosis y ruptura de celulas membranosas. También padecerá desórdenes en el corazón, estómago e intestino.

Consumamos con responsabilidad y sustituyamos el foie por productos igual de sabrosos pero más éticos y que generen menos sufrimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de diciembre de 2004