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Reportaje:LA INMIGRACIÓN, POR DISTRITOS | Puente de Vallecas

Un club de fútbol comprometido

El Rayo Vallecano, uno de los símbolos del distrito, intenta implicar a los inmigrantes en sus iniciativas

El Rayo es más que un club de fútbol, como sostienen sus seguidores. Es el símbolo más conocido de Vallecas y eso "obliga". Su papel no se limita a ganar partidos. "Nuestro objetivo es implicar a todo el mundo, y por supuesto también a los inmigrantes", subraya Tomás Morán, responsable de la fundación del club.

Para ello han ideado una serie de iniciativas que abarcan desde una "grada latina" en el estadio Teresa Rivero -en la que los inmigrantes consiguen descuentos en los abonos para ver al Rayo- a la escuela de fútbol de la fundación. Allí, 130 niños y niñas aprenden "lo fundamental, la técnica y a entrenarse, pero, sobre todo, a pasarlo bien", dice Manuel Peñalba, director de la escuela.

De estos chavales unos 30 son inmigrantes. Como Álex y Mercy. Tienen 13 y 11 años y juegan en la categoría alevín. Álex es el portero, y su hermana Mercy, la encargada de marcar los goles de su equipo, aunque, "por el momento", dice, no ha tenido suerte. Los dos llegaron de Ecuador hace casi tres años y viven en la zona de Legazpi. Desde hace dos meses, todos los lunes y miércoles por la tarde se entrenan con sus compañeros en un polideportivo cerca de la estación de El Pozo. Los dos se confiesan hinchas del Real Madrid, como la inmensa mayoría de sus compañeros. Franco Esteban, chileno, y Juan, de Ecuador, son los únicos culés. Su sueño: "Jugar algún día en el Camp Nou", el estadio del Barça. Cada año se apuntan más niños y Peñalba explica el secreto del éxito: "No hay diferencias entre ellos. No se tratan mejor o peor porque sean de fuera o no: se gritan cuando hay que gritarse y se felicitan cuando lo hacen bien. Son el mismo equipo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de diciembre de 2004