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El creador de Chucky afirma que su relación con el personaje es de amor

Don Mancini presenta en el Festival de Sitges 'La semilla de Chucky'

Don Mancini tenía 22 años cuando ideó a Chucky. Han pasado 16 y guionista y muñeco diabólico se han hecho adultos. De la vida privada de Mancini, que afirma que lo suyo con Chucky "es amor al 100%", no sabemos mucho, pero de la de su pequeño psicópata, casi todo. Se echó novia hace seis años y fue padre. Los tres muñecos asesinos protagonizan ahora la última entrega de la saga, La semilla de Chucky, la primera que Mancini dirige y que ayer presentó en el Festival de Cine de Sitges.

La convivencia entre Mancini y Chucky, según aseguró el primero, no ha dañado la relación. "Me siento muy orgulloso de que se haya convertido en un icono del cine de terror". En realidad, Chucky nació en UCLA, donde estudió Mancini pese a ser bostoniano. "Mi padre se dedica a la publicidad, y yo estaba muy interesado en explorar cómo influye la mercadotecnia en los niños. Así que ideé a Chucky como un experimento. En cuanto a su naturaleza asesina, no es ningún invento mío; ha habido otros muñecos diabólicos antes". Nada que ver, pues, con alguna perversión infantil: el director confiesa que, de niño, su juguete favorito eran los camiones, aunque, al recordarlo, se dio cuenta de que lo que verdaderamente le gustaba era destrozarlos.

Mancini acudió ayer a Sitges acompañado del actor que presta su voz a Chucky, Brad Douriff, que anoche recibió el premio honorífico La Máquina del Tiempo, a quien le une una vieja amistad, como la que mantiene con la actriz Jennifer Tilly (Lazos ardientes), que dobló a Tiffany en La novia de Chucky y en La semilla, ambientada en Hollywood, se interpreta a sí misma. Mancini explicó que no le costó convencer a la estrella no sólo de que participara en su película sino también de que ironizara sobre sí misma. En el nuevo filme, el quinto de la saga, actúa asimismo el director de culto John Waters (Cry baby).

Don Mancini, que ha sido guionista de los cinco largometrajes sobre Chucky, habló de la evolución de su personaje hacia la comedia ácida. "Cuando hicimos la primera película, en 1988, era un producto de género de terror estándar. Luego orientamos las tramas hacia el psycho thriller. Pero, hace seis años, nos dimos cuenta de que la fórmula estaba agotada, así que hemos ido derivando hacia la comedia. También lo hemos hecho para aprovechar las emociones y el carácter del personaje", explicó.

La semilla de Chucky se estrena en España el próximo viernes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de diciembre de 2004