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Reportaje:

Entre el golf y el turismo rural

Partidos, ecologistas y asociaciones cívicas se movilizan en La Safor contra la construcción de tres macrourbanizaciones

Los defensores ven abierta una puerta para erradicar la despoblación, una alternativa económica y una vía para potenciar un turismo rural, que no acaba de encontrar su hueco y proyección. Para los detractores, supondrá "la pérdida de identidad" de los pueblos, un medio de obtener ganancias "rápidas" con la venta de terrenos: "la destrucción de recursos ambientales, agrícolas y paisajísticos". Los proyectos de construcción de tres zonas residenciales y cuatro campos de golf en la comarca de La Safor, -en Alfauir, Rótova, Villalonga y Palma de Gandia-, enfrentan a los ayuntamientos que los respaldan con asociaciones cívicas, grupos ecologistas y partidos políticos que se oponen. El debate se ha intensificado en el último mes, después de que dos de los proyectos hayan sido publicados y expuestos para la presentación de alegaciones. Los colectivos críticos han iniciado movilizaciones para paralizar las nuevas urbanizaciones.

"Nuestro municipio tiene poco más de 400 habitantes. Carecemos de una serie de servicios mínimos, como Policía Local, pediatra, matrona o atención para los mayores. Con la actividad agrícola es imposible subsistir. ¿Qué alternativas tenemos?". Providencia Martínez, alcaldesa de Alfauir, del PSPV, lanza esta reflexión a quienes cuestionan su apoyo al proyecto de una empresa que prevé construir 640 viviendas unifamiliares, un campo de golf y un hotel entre Alfauir y Rótova.

El plan podría suponer, sólo en Alfauir, la llegada de 2.000 nuevos habitantes. Un incremento demográfico que para la alcaldesa "no acabará con la identidad" de la localidad. "En el municipio tenemos a diez familias inglesas totalmente integradas. El Boletín de Información Municipal se traduce al inglés. Participan en las fiestas locales, son parte del pueblo, no unos agregados. ¿Por qué tendría que cambiar nuestras personalidad con nuevos vecinos?", señala.

Alfauir es una pequeña localidad ubicada a unos 10 kilómetros de Gandia. Su perfil es similar al de muchas poblaciones de interior. Despoblación, éxodo de jóvenes, y una actividad económica sustentada en la agricultura, poco rentable y sin continuidad generacional. Cuenta entre sus atractivos con el convento de Sant Jeroni de Cotalba, declarado Bien de Interés Cultural. Precisamente una de las críticas al plan urbanístico es la posible afección a este edificio, en cuyo entorno ya se ha dispuesto un polígono industrial. Hace unos años Alfauir fue uno de los municipios del valle del Vernissa que recibió ayudas de la Unión Europea (2,4 millones de euros) para el desarrollo rural. La primera edil es propietaria de una residencia rural en el municipio. Pero este tipo de alternativa turística no acaba de despegar. "Hay que ofrecer actividades", señala Martínez, "nosotros tenemos montañas pero no tenemos medios ni recursos para mejorar las sendas". Para la alcaldesa socialista no hay duda, el proyecto abre unas prometedoras expectativas de desarrollo y futuro para Alfauir.

De la misma opinión es el alcalde de Villalonga, Juan Ros, del PP. Una promotora proyecta la construcción de dos campos de golf y 5.000 viviendas en este municipio. Pero a diferencia de Alfauir, Villalonga no responde al estereotipo de municipio del interior. Supera los 4.000 habitantes, y la agricultura no es su principal actividad. Una empresa de pastelería industrial y una fábrica de cerámica emplean a gran parte de la población. Villalonga dispone de una de las mayores rentas per cápita de la comarca. Además, en este término se encuentra la ruta del Racó del Duc y las montañas del Circo de La Safor, un reclamo para senderistas y espacio paisajístico de referencia. A ello hay que sumar que en su término se encuentra el acuífero Solana-Almirant-Mustalla, que suministra agua potable a gran parte de La Safor y es uno de los surtidores del parque natural de Pego-Oliva. El Grup d'Estudis Medioambientals de La Safor y el Grupo Ecologista Samaruc-Ecologistes en Acció han alertado que la construcción de 5.000 nuevas viviendas en Villalonga (15.000 nuevos consumidores) puede perjudicar la capacidad y calidad del agua del acuífero.

Propietarios de terrenos agrícolas en Villalonga, donde está proyectada la urbanización y los campos de golf, han empezado ya a vender parcelas. Los precios alcanzan, según el propio Ros, los 24.000 euros por hanegada. El alcalde niega que se esté favoreciendo la "especulación" y justifica que el proyecto abre nuevas expectativas para el desarrollo turístico. "¿Cuál será nuestro futuro si falla la industria?", afirma.

La visión del Ayuntamiento de la población vecina de Potries es totalmente diferente. El alcalde de esta pequeña localidad, el nacionalista Damià Oliver, considera que la construcción de "un nuevo pueblo" para casi 20.000 habitantes en la zona comportará una "despersonalización" de las poblaciones del entorno. Advierte de que habrá que solucionar los accesos viarios, garantizar el suministro de agua y solventar la depuración de aguas residuales.

Los proyectos de Villalonga, Alfauir y Rótova se encuentran en exposición pública. Agrupaciones sociales, culturales y políticos de La Safor reclaman la paralización de los proyectos. Para la recién creada Plataforma pels Pobles de La Safor, las nuevas urbanizaciones ponen en peligro "el crecimiento razonable y sostenible de los núcleos rurales", la "gestión responsable de los recursos naturales", y la identidad de la comarca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de diciembre de 2004