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El Sinn Fein rechaza un acuerdo en el Ulster "que sea humillante"

Peligra la posibilidad de restaurar la autonomía de la región

El presidente del Sinn Fein, Gerry Adams, advirtió ayer de que no será posible un acuerdo en Irlanda del Norte que signifique "una humillación" para los republicanos. Adams contestaba así a las palabras pronunciadas la víspera por el reverendo Ian Paisley y ponía una sombra de duda sobre las posibilidades de alcanzar un acuerdo en los próximos días que permita restaurar la autonomía de Irlanda del Norte en marzo.

Los republicanos del Sinn Fein han empezado a protestar en público por los constantes retrasos de un acuerdo que primero se esperaba para el martes pasado, luego para este viernes y ahora para el próximo martes. "Ian Paisley ha expresado preocupaciones acerca del asunto de las armas del IRA", declaró Gerry Adams, tras entrevistarse por segunda vez esta semana con el primer ministro británico, Tony Blair.

"El Sinn Fein cree que este asunto se puede afrontar de manera satisfactoria para toda la gente razonable en el contexto de un acuerdo general. Eso sólo se puede hacer bajo la tutela de la comisión internacional sobre desarme", añadió. "Un acuerdo es posible, pero una reconciliación, un acuerdo entre iguales, no se puede levantar a través de un proceso de humillación", advirtió. "Nuestro objetivo es conseguir ese acuerdo, pero eso sólo es posible, sin embargo, en los próximos días y en los términos del Acuerdo de Viernes Santo", concluyó.

El aumento de la agresividad verbal entre el Sinn Fein y los unionistas radicales del Partido Unionista Democrático (DUP) puede ser meramente táctico, pero también, como tantas veces, el preludio de una ruptura. Las ambiguas palabras de Ian Paisley en los últimos días, que lo mismo parecen apostar por el acuerdo ("Ahora o nunca", dijo el martes a la salida de su entrevista con Tony Blair) como por la ruptura ("El IRA tiene que ser humillado en público", dijo también ese día) parecen reflejar las tensiones internas de un partido que no firmó los acuerdos de paz de Viernes Santo y al que tácticamente le interesa más llegar a un acuerdo después de las elecciones generales británicas, previstas para el 5 de mayo.

Para buena parte del DUP, llegar a las elecciones con el proceso de paz bloqueado, demostrando así firmeza frente al IRA y temple ante las presiones de Tony Blair, es una propaganda electoral mucho más efectiva que llegar a las urnas compartiendo Gobierno con el Sinn Fein, algo que Ian Paisley decía en tiempos que no ocurriría "nunca, nunca, nunca". Pero otra parte del partido cree que ese momento llegará tarde o temprano y que el DUP tiene hoy la oportunidad histórica de atribuirse el éxito de haber forzado el desarme total del IRA, algo que no consiguió David Trimble, el líder de los acérrimos rivales del Partido de los Unionistas del Ulster (UUP).

Los unionistas radicales de Paisley siguen exigiendo que el esperado acto de desarme del IRA, el definitivo, se produzca no sólo ante testigos (se da por hecho que, además del jefe de los observadores internacionales, asistirán un sacerdote católico y un ministro protestante), sino que se difundan fotografías. Es la "humillación pública" a la que se refiere Paisley.

No es el único obstáculo que mantiene el DUP, que quiere también modificar el sistema de elección del ministro principal y el viceministro del Gobierno autónomo y retrasar hasta más allá de 2006 la transferencia de los poderes sobre justicia y policía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de diciembre de 2004