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El director de cine Philippe de Broca fallece a los 71 años

El realizador francés estrenó el pasado octubre 'Vipère au poing'

El cineasta Philippe de Broca falleció ayer a los 71 años. El autor de películas como El hombre de Río, Las tribulaciones de un chino en China o Cartouche tenía problemas de salud desde hacía algún tiempo y no pudo participar en la promoción de su última película, Vipère au poing, estrenada en Francia el pasado 6 de octubre. Con su muerte, Francia pierde a uno de los maestros de las películas de aventuras.

El cineasta Philippe de Broca nació en París en 1933 e hizo sus primeras armas como camarógrafo de películas documentales. En 1960, tras una larga experiencia como ayudante de dirección, firmó su primer largometraje, Los juegos del amor, una comedia amable sobre problemas sentimentales. Ésa será la marca de toda la filmografía de De Broca, muy hábil para tratar con humor los temas más graves y para insuflar un poco de gravedad a historias en apariencia superficiales.

Sus grandes éxitos comerciales y de crítica datan de los años sesenta, sobre todo El hombre de Río (1963) y Las tribulaciones de un chino en China (1965), estupendas cintas de aventuras, ambas con un Belmondo saltarín y simpático. De Broca se sentía muy a gusto con las historias de "capa y espada", con narraciones que transcurrían siglos atrás y que confrontaban el universo aristocrático y el popular. Él mismo, hijo de un industrial de origen noble, era una buena síntesis de sus gustos, con un placer innato por los bellos diálogos, el respeto por la realidad de los decorados al tiempo que una gran atención por los cambios sociales y la aportación de la modernidad.

Su última película, Vipère au poing, estrenada este mismo año, es una adaptación de una novela autobiográfica de Hervé Bazin, en la línea de los grandes relatos del siglo XIX. En 1997 realizó una excelente nueva versión de Le Bossu (El jorobado), con Daniel Auteuil y Fabrice Luchini como grandes protagonistas de interminables duelos de esgrima. Si con Belmondo rodó en seis oportunidades, otros grandes actores como Yves Montand, Catherine Deneuve o Philippe Noiret habían sido compañeros de sus proyectos, entre ellos, la muy exitosa Le diable par la queue (1968).

Revelado al mismo tiempo que la nouvelle vague, De Broca era un artesano elegante, que creía en el cine popular, que colaboraba regularmente con el escritor Daniel Boulanger para dotar a sus diálogos de profundidad y frescura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de noviembre de 2004