Un ecuatoriano de 20 años muere tras ser agredido a pedradas en Carabanchel

La víctima recibió varios golpes en la cabeza y el pecho cerca de la plaza de Cantoria

Un nuevo homicidio ha sacudido la tranquilidad de los vecinos de Carabanchel. Un joven ecuatoriano, Jesús Rafael Amaya Díaz, de 20 años, murió a última hora de ayer cerca de la plaza de Cantoria, tras recibir varios golpes con un trozo de bordillo en la cabeza y en el pecho, según un portavoz de Emergencias Madrid. Las primeras hipótesis apuntan a que se trata de una lucha entre bandas rivales, ya que el joven estaba siendo perseguido por otros chavales, que le lograron alcanzar. Este asesinato eleva a 51 las muertes violentas registradas en la región en lo que va de año.

Eran pasadas las 23.30, cuando la sala del 091 de la Jefatura Superior de Policía de Madrid recibió una llamada de un vecino de la calle de la Radio. Hacía unos instantes había correr a un grupo de unos 20 jovenes hacia la plaza de Cantoria. Los chavales iban persiguiendo a Jesús Rafael Amaya y a dos amigos de éste. Al final dieron alcance al primero, con el que la emprendieron a golpes. Uno de los atacantes cogió un trozo de bordillo de hormigón y le propinó tres golpes en la cabeza y el pecho. La víctima intentó defenderse, pero le fue imposible y la brutalidad de los golpes le hicieron caer desfallecido junto a unas escaleras y un quiosco de la ONCE, tras recorrer unos diez metros. Sus agresores salieron corriendo del lugar.

Jesús Rafael Amaya quedó tendido junto a la entrada de la plaza y de la calle de Marquesa de Argueso. Enseguida entró en parada cardiorrespiratoria. Al lugar acudió una UVI móvil y el jefe de guardia del Samur-Protección Civil. La víctima presentaba dos pequeñas brechas: una en un pómulo y otra en la cabeza, además de una tercera herida en el tórax, a la altura de las costillas, sin que llegaran a afectar a los pulmones. Ninguna de ellas sangraba de forma abundante. Los facultativos pensaron que la gravedad de las lesiones, al menos exteriores, podrían permitir resucitar al joven. Así lo intentaron durante al menos 30 minutos, pero al final sólo pudieron certificar su muerte por dos fuertes traumatismos craneoencefálico y torácico. "Las lesiones internas deben ser muy graves y afectar a órganos muy vitales. Al principio se pensó que podríamos a recuperarlos, pero ha sido imposible", señalaron fuentes del Samur.

Jesús Rafael Amaya, de complexión delgada y estatura baja, quedó tendido en la acera, junto a las escaleras de acceso a la plaza, en una zona muy bien iluminada. Iba vestido como un rapero: pantalones vaqueros anchos y varias camisetas superpuestas. La típica gorra que suelen llevar estos jóvenes quedó tendida cerca del cadáver.

Al lugar, acudieron los agentes del grupo VI de Homicidios de la Brigada de Policía Judicial además de efectivos de la comisaría de Carabanchel. El juez de guardia, que también se personó en la calle de la Radio, ordenó el traslado del cadáver al Instituto Anatómico Forense, donde hoy se le practicará la autopsia.

Metro de Urgell

El comunicante que llamó al 091 señaló que se había producido "una reyerta entre sudamericanos", según informó una portavoz de la Jefatura Superior de Policía. Algunos testigos señalaron que el joven y sus dos acompañantes habían salido a la carrera del metro de Urgell (línea 6) y que les seguían unos 20 jóvenes.

El fallecido tenía diversos antecedentes policiales: por infracción a la Ley de Extranjería, por robo con violencia y por lesiones. Algunos congregados en la plaza señalaron que Jesús Rafael Amaya era apodado El Maestro y que vivía en la avenida de Marqués de Vadillo, cerca de donde ocurrieron los hechos. Una joven que le conocía explicó que pertenecía a una banda juvenil denominada Latin Kings.

Los vecinos de la zona se quejaron de que son frecuentes las peleas entre grupos de jóvenes sudamericanos, sobre todo por las tardes. Se dedican a consumir bebidas alcohólicas y, tras emborracharse, empiezan los problemas.

Este homicidio eleva a 51 las muertes violentas registradas en la región en lo que va de año. La última se produjo el pasado martes, cuando fue hallada muerta una joven rumana de 17 años en un descampado de Móstoles tras llevar más de 15 días desaparecida. La policía detuvo a tres compatriotas suyos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 14 de noviembre de 2004.

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