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CARTAS AL DIRECTOR

Comprender el 11-M

Han pasado ocho meses desde el atentado de Al Qaeda. Es el tiempo transcurrido desde que se grabaron las imágenes del documental 4 días de marzo que nos muestra las reacciones de personas anónimas en Madrid durante el 11, 12, 13 y 14 de aquel mes. Sus autoras lo realizaron sin financiación y lo terminaron cinco días después de las elecciones. Las voces de los ciudadanos nos recuerdan sin sangre ni fuentes oficiales lo que se vivió en aquellos momentos.

Una sala del Centro Conde Duque de la capital donde se proyectó la película la semana pasada se llenó de individuos que siguen buscando la comprensión de unos sucesos que nos convulsionaron y que aún disponen de gran protagonismo en todos los medios de comunicación de este país. Pero esa importancia en las páginas de los periódicos, en las pantallas y en las radios se demuestra estéril porque sólo reproduce teorías y posturas alentadas por esos mismos medios y por el debate político desarrollado al hilo frágil de una kafkiana comisión de investigación.

Todo ese esfuerzo comunicativo está orientado hacia la búsqueda de una explicación a lo acaecido que, sin duda, es importante para la depuración de responsabilidades. Sin embargo, hay algo que se nos debe a los ciudadanos y que consiste en facilitarnos la comprensión de aquellos días de marzo. Comprender significa alcanzar la justificación de los actos y las reacciones de los otros. Esta tarea es bastante más relevante para la ciudadanía que el intento de justificarse a sí mismo, de explicar lo que cada uno piensa. Y lo es porque comprender es la única manera de aprender a repetir lo que nos interesa de aquellos acontecimientos y también de aprender a evitar lo que no deseamos volver a sufrir.

Entre las muchas personas que tomaron la palabra tras la proyección, una intervención breve y sin dramatismo resumió lo que allí muchos pudimos sentir. Un hombre de unos 45 años declaró haber sido herido en el atentado, se enteró de lo que había sucedido en la ciudad diez días después y confesaba conservar grandes lagunas de conocimiento sobre aquellas fechas. Simplemente, agradecía a las autoras del documental la posibilidad de comprender algo más sobre lo que se había sufrido. Simplemente eso, gracias por ayudarnos a comprender.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 2004