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Baltar desafía a Rajoy y avisa de que no aceptará un sucesor de Fraga elegido "a dedo"

El dirigente de los críticos reafirma su apoyo a Cuiña, excluido por el presidente nacional

Santiago de Compostela

No pasaron ni 24 horas desde la clausura del congreso de la pretendida reconciliación para que el sector crítico del PP gallego desafiase las advertencias tácitas del presidente nacional del partido, Mariano Rajoy. El líder del PP de Ourense, José Luis Baltar, aseguró ayer que no "claudicará" en la defensa de la "democracia interna y el galleguismo", principios por los que se negaría a aceptar que el sucesor de Manuel Fraga como candidato a la presidencia de la Xunta se nombrase "a dedo". Baltar reafirmó su apoyo a las aspiraciones sucesorias de Xosé Cuiña, a quien Rajoy había excluido el día anterior cuando citó, en la clausura del congreso regional, los "referentes" del PP gallego.

Los aplausos enfervorizados de más de 1.200 militantes y el 95,3% de apoyos que recogió la candidatura única encabezada por Manuel Fraga no bastaron para ocultar la herida que subsiste en el PP gallego tras un congreso, que, según el presidente de la Xunta, fue un "símbolo de la concordia universal".

La firmeza de las advertencias que Rajoy hizo el pasado sábado a los críticos, a quienes anticipó que "ejercerá sus responsabilidades" y no tolerará "derechos de veto", tropezó ayer con la respuesta desafiante del presidente del PP de Ourense. Aunque Baltar evitó la confrontación directa con Rajoy, reiteró su apoyo a Cuiña y su defensa de la autonomía del PP gallego. "La dirección tiene que escuchar al partido en Galicia. Y en caso de división de opiniones en un tema netamente gallego, debe primar la postura de Galicia", proclamó Baltar en una entrevista con la Cadena SER.

El dirigente de los críticos se refería al procedimiento por el que se elegirá, cuando toque, al sucesor de Fraga como candidato a la presidencia de la Xunta. Ese debate, introducido en los pasillos del congreso por los dirigentes críticos, enfrenta a los partidarios de Cuiña, que propugnan la consulta a las bases del PP gallego, con la dirección nacional, que defiende su facultad de designar a todos los candidatos autonómicos. Aunque Rajoy aprovechó el congreso para lanzar a Fraga como cabeza de lista en las elecciones autonómicas previstas para otoño de 2005, la edad del presidente gallego, que cumple 82 años el mes próximo, genera incertidumbre, como reconocen todos los sectores del partido, y alimenta el debate.

"Debemos tener un sistema preparado para cuando llegue el momento", afirmó Baltar. Su propuesta, la convocatoria de un congreso regional extraordinario, es la que figura en el reglamento del PP gallego aprobado de la época en que lo dirigía Cuiña, y es contradictorio con los estatutos nacionales del partido. "El señor Cuiña y yo asumimos el riesgo de perder un congreso, y lo que pedimos a los demás es que tengan la misma generosidad", argumentó Baltar. "¿Quién le tiene miedo al congreso? ¿Por qué se lucha por no hacerlo? Le tendrán miedo los que la única posibilidad que ven es que sean nombrados a dedo", subrayó.

Baltar, que hace unas semanas amenazó con abandonar el partido, se mostró confiado en que la paz interna se mantendrá hasta las elecciones tras comprobar que Fraga "hasta ahora está cumpliendo a rajatabla" los acuerdos alcanzados con los críticos. El líder del PP de Ourense negó que entre esos acuerdos figure la próxima sustitución de Xesús Palmou, el secretario general ratificado en el congreso y respaldado enfáticamente por Rajoy, aunque admitió que no era su candidato. Fuentes del sector crítico, que piden el anonimato, sostienen que tal compromiso existe y apuntan como sustituto a Xosé Crespo, alcalde de Lalín (Pontevedra), el pueblo de Cuiña.

Palmou señaló ayer que el debate sobre el método para suceder a Fraga es "artificial y está fuera de lugar". "El congreso demostró la unidad de las bases del partido en torno a Fraga y Rajoy", declaró. "Los militantes han aclamado a Fraga como candidato y no tiene sentido hablar de un asunto que no está planteado". Cuando Fraga se retire, explicó el secretario del PP gallego, las bases tendrán la palabra para elegir a un nuevo presidente del partido. Y la candidatura a la Xunta se determinará "de acuerdo con el procedimiento que esté definido en los estatutos en ese momento, que puede ser el actual u otro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de octubre de 2004