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Reportaje:MUJERES

Arquitectura en femenino

Un hotel por horas en pleno parque del Retiro en el que los ususarios pueden montar y desmontar sus habitáculos en un tiempo estimado de hora y media. Solariums donde poder disfrutar de intimidad; un centro de aromaterapia; un laberinto de sonido; una planta de reciclaje; una sauna; un espacio didáctico donde poder consultar la propia historia del parque; y hasta un carril piscina inspirado en el El nadador, de John Cheever. Éstas son algunas de las "especies" que la arquitecta Izaskun Chinchilla (Madrid, 1975) imaginó y desarrolló en su proyecto fin de carrera. Le valió una matrícula de honor, la primera que se otorgaba, después de casi 20 años, en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. "Su proyecto era especialmente brillante en lo práctico y en lo intelectual. Ella se ha construido un personaje singular", explica Luis Fernández Galiano, miembro del jurado.

A su proyecto de fin de carrera le dieron matrícula de honor, la primera que se otorgaba, después de casi 20 años, en la Escuela de Arquitectura de Madrid

"En la Escuela hay muchas alumnas brillantísimas. El gran fracaso del feminismo es la salida. En tres años desaparecen", explica la arquitecta Chinchilla

"Se trataba de una reforestación del Retiro, como las que se hacen después de los incendios, sólo que con árboles artificiales. Éstos eran 80 estructuras del tamaño de un árbol con una pieza que facilitase su posible uso. Cada una se asimilaba a una especie y estaba asociada a una función", explica esta hija de un médico "obsesionado con la naturaleza".

En su estudio no hay grandes tableros, ni mesas con borriquetas. Han sido sustituidos por ligeros ordenadores portátiles. "En este estudio somos gente moderna, no porque vistamos moderno sino porque trabajamos con medios actuales. La oficina es la base, pero trabajamos en red", aclara.

La mesa de trabajo está en el centro de una puerta corredera. El techo es amarillo, el pasillo rojo y la cocina verde. Este piso del barrio de Salamanca fue la primera obra de Chinchilla. Los muros de carga y las bajantes de la finca, construida en los años treinta, se convirtieron en "un puzzle difícil de encajar". Hasta 14 proyectos tuvo que realizar antes de dar con la solución definitiva hace tres años, nada más licenciarse, en 2001. Poco antes ganó su primer concurso para construir el pabellón de la UNED en la Feria del Libro de Madrid. "Entonces pensé: si sólo como arroz y trabajo sola, puedo montar un estudio".

La mediateca que está construyendo en Cuenca en el castillo de Garcimuñoz fue el siguiente éxito. Ahora lucha por sacar adelante su proyecto en O Pulleira (Santiago), ganador "por unanimidad" del concurso Europan en 2003. La maqueta, en la que palillos, lentejuelas y engrudos dan forma al nuevo ensanche que Chinchilla imaginó, ocupa una mesa de su estudio. Un proyecto que aprovecha las construcciones ya existentes y la topografía del terreno; que combina áreas de bosque y zonas urbanas delimitadas por la arquitectura, y que enfatiza en el uso de energías renovables. Aunque las bases del concurso mencionaban una extensión de 29,5 hectáreas, desde el Ayuntamiento aseguran que se trataba de una sola hectárea, que será reservada si se justifica la viabilidad económica del proyecto.

Chinchilla comenzó a impartir clase en la asignatura de Proyectos de la Escuela Superior Técnica de Arquitectura cuando todavía era estudiante. Ahora también lo hace en la de Alicante. Aunque denuncia que "la resistencia es mayor a la innovación que al género", habla con conocimiento de causa del papel de las mujeres en la arquitectura actual y se muestra tajante: "En la escuela hay muchas brillantísimas. El gran fracaso del feminismo es la salida. En tres años desaparecen. Quizá sea por la búsqueda de una estabilidad superior alejada de la incertidumbre de un estudio. La actitud emprendedora, hasta ahora, ha seguido siendo patrimonio de los hombres, pero esto se va rompiendo. No tenemos esa tradición, hay que producirla en directo. Forzosamente tiene que cambiar la tendencia".

Señala que ninguno de los 50 o 60 estudios españoles de primera línea está dirigido por una mujer. A pesar de todo, se muestra optimista y habla de otras jóvenes de su generación, como Auxiliadora Gálvez, que siguen el camino abierto, entre otras, por Dolores Alonso o Carmen Pinós.

Profesor en la Escuela de Madrid desde hace más de una década, Fernández Galiano ha sido testigo del aumento de mujeres en las aulas. "Ya son el 50% del alumnado; no es extraño que haya muchas destacadas. Se trata de un fenómeno estadístico, que se está dando en todos los ámbitos, aunque es cierto que todavía hay un cierto desfase. Hay dos factores que, en parte, lo explican: uno es meramente numérico, y otro es que antes preferían optar por trabajos que les permitieran compaginar su vida familiar. Ahora la carrera va como algo autónomo".

Desde Lily Reich -esposa de Mies van der Rohe-, parece que las mujeres en el mundo de la arquitectura históricamente han unido su destino al de un nombre masculino y sólo ahora empiezan a aparecer en singular al frente de renombrados estudios. Zaha Hadid o Kazuyo Sejima son los ejemplos más paradigmáticos de esta nueva ola.

Sin marcha atrás

Pinós comenzó a trabajar con Enric Miralles al terminar la carrera, "casi por inercia; era muy lógico que trabajáramos juntos, opinando los dos nos complementábamos". En 1991 se estableció por su cuenta: "En aquella época ser mujer era poco creíble. La lucha por conseguir encargos ha sido lo más duro. Mi apuesta era fuerte, no eran pequeñas reformas domésticas, sino proyectos de cierta envergadura para el sector público". A punto de concluir la construcción de una torre de oficinas en México y con unas viviendas para Italia encima de la mesa, parece que superó las trabas. "Son caminos que hace tiempo que se tomaron y ya no hay marcaha atrás, poco a poco las cosas se van normalizando. Las mujeres tenemos relaciones con el poder distintas. Pactamos más, aceptamos más, no tenemos una relación tan abstracta con el mundo como los hombres".

Ángela García de Paredes fundó su estudio con Nacho García Pedrosa en 1990, y continúa trabajando con su socio llevando adelante proyectos como el del teatro Olimpia de Madrid o el Auditorio de Peñíscola. Nunca se ha sentido discriminada a pie de obra y asegura que no se plantea montar un estudio por libre: "La arquitectura no tiene por qué ser individualizada, se trabaja mucho en grupo y cada vez más en un equipo al que se incorporan nuevas especialidades". Admite que la asociación de mujeres en estudios está todavía por ver. "No se aporta más o menos por ser mujer. Era lamentable lo que pasaba antes, pero hoy no queremos que haya cuotas. Estamos en un momento en el que se puede obviar que el arquitecto que firma un proyecto sea mujer. En los concursos para jóvenes ganan el mismo número de proyectos hombres que mujeres".

Enfrentada a un mundo "eminentemente masculino" como es el de la construcción, la arquitecta Fuensanta Nieto montó su estudio con Enrique Sobejano, a quien conoció en la Universidad de Columbia. "Trabajar con tu pareja y compartir estudio es casi una forma de vida, es difícil que me plantee montar un estudio por mi cuenta. La arquitectura es muy absorbente y obsesiva, estamos muy dedicados y esto también condiciona". Profesora en la Escuela de Madrid, Nieto señala: "En las obras sí se nota mucho que cada vez hay más mujeres. Una de ellas dirige nuestro proyecto del Museo de Escultura de Valladolid. Estoy viendo un cambio que me gusta, aunque no somos muchas y todavía va bastante lento".

Revolucionarias de la materia: Hadid y Sejima

DE ORIENTE vienen las dos mujeres que han revolucionado la arquitectura actual. Profesionales al más alto nivel que parecen haber puesto fin al dominio en masculino. La iraquí afincada en Londres, ciudad en la que cursó estudios junto a Rem Koolhaas, Zaha Hadid (Bagdad, 1950) fue la primera mujer en recoger el Premio Pritzker, el "Nobel de arquitectura", el pasado mes de mayo. Una carrera consolidada en el mundo académico -ha impartido clases en Harvard, Illinois, Londres, o Viena- y en la práctica de su profesión -con edificios a sus espaldas como la estación de bomberos de Vitra o el Centro de Arte Contemporáneo de Cincinnati-, la han convertido en una de las grandes figuras del panorama arquitectónico. El interior de un hotel en Madrid, una plaza y un cine en Barcelona y un plan para el distrito de Zorrozaure, en Bilbao, se cuentan entre sus próximos proyectos.

La japonesa Kazuyo Sejima (Ibariki, 1956), el otro gran nombre femenino de la arquitectura, también tiene un proyecto pendiente en España. El estudio con el que ganó el concurso para la ampliación del IVAM acaba de recibir el León de Oro en la Bienal de Venecia, y desde la Generalitat Valenciana puede que lo retomen la idea de ejecutarlo. El conseller Camps lo rechazó alegando que invertiría el dinero en mejorar las escuelas públicas. "El caso de Kazuyo es especial. Ella se asoció con un colega más joven cuando ya era muy conocida", explica Fernández Galiano, miembro del jurado que le ha otorgado este último premio. Formada en la Universidad de Mujeres de Japón, su "pequeña casa" diseñada para el centro de Tokio es una de sus obras más conocidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de octubre de 2004

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