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Reportaje:ES EL MOMENTO DE... | PROPUESTAS

Catedrales de papel

Una comitiva de unas cien carretas engalanadas llevará mañana a la Virgen de Cuatrovitas, en Sevilla, de vuelta a su santuario. Sonarán las flautas, las guitarras y las palmas al ritmo de festivas sevillanas.

Están apurando los últimos nervios. Y los últimos esfuerzos. Mañana, bien temprano, las carretas engalanadas acudirán a la iglesia de San Martín de Tours, en Bollullos de la Mitación, a 18 kilómetros de Sevilla. Se celebra a las 8.00 la misa de romeros, prolegómeno de la emotiva despedida. La Virgen de Cuatrovitas salió de su santuario, a siete kilómetros del pueblo, el 25 de julio. La llevaban a hombros las mujeres; algunas, por promesa, durante todo el recorrido, desde las seis de la tarde, en plena canícula, hasta bien entrada la madrugada, cuando la depositan en el templo ciudadano. "Las mujeres de Bollullos son muy fuertes", dice Fernando Romero, uno de los integrantes de la hermandad, de la que existen datos desde 1595.

Pero ahora ha llegado el momento del retorno: "Qué tienes tú, Cuatrovitas, / que cuando voy a tu lado / las penas se quedan chicas", le cantan. A su lado, ciertamente, irán mañana más de 50.000 personas. Cientos de ellas a caballo, la mayoría a pie. Y, formando la lenta y espectacular comitiva, más de cien carretas engalanadas. "La gente se tira siete u ocho meses trabajando; se emplea madera, cartón, alambres y papel picado", comenta Fernando Romero. El resultado tiene un nombre popular: catedrales de papel.

La patrona de Bollullos y del gremio de la aceituna de verdeo hace el trayecto protegida por un baldaquino cuajado de flores e instalado en una carreta tirada por bueyes. Con él culmina el ciclo romero de otoño en este Aljarafe sevillano. Durante el recorrido, de unas cinco horas, suena la música de flautas, tamboriles, guitarras y palmas; se sucede el baile de sevillanas, corre el mosto, y los jinetes, sobre hermosos caballos, muestran sus habilidades. Faralaes, mantones, cabellos recogidos, claveles reventones y peinetas, ellas; traje campero, tirantes, zahones de cuero, chaquetilla corta y sombrero de ala ancha, ellos. Elegancia natural. Al final está la ermita, en una antigua mezquita almohade, "anterior en 20 años a la Giralda de Sevilla", recuerda Romero. Su torre cuadrangular compite en esbeltez con una cimbreante palmera. Junto a ella, romeros, carretas, carriolas y caballos desfilan ante la Virgen, en señal de pleitesía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de octubre de 2004