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Reportaje:LA CARRERA HACIA LA CASA BLANCA | El voto en Israel

El presidente gana en Jerusalén

Unos 40.000 norteamericanos de los 250.000 residentes en Israel han empezado ya a enviar sus votos por correo a Estados Unidos

George W. Bush gana en Jerusalén. Cerca de 40.000 norteamericanos, una sexta parte de los residentes en Israel, han empezado ya a votar por correo en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Los sondeos de las plataformas Demócrata y Republicana en Israel -país al que muchos consideran como el 51º Estado de la Unión- coinciden en asegurar que el actual presidente será reelegido en Jerusalén, gracias sobre todo al voto conservador y de los ultraortodoxos judíos, además de aquellos sectores que preconizan la lucha sin cuartel contra el terrorismo, incluido el palestino.

"Nunca en mi vida había votado por el Partido Republicano; soy un demócrata convencido, como lo ha sido siempre mi familia, pero esta vez apoyaré la candidatura del presidente George W. Bush. Sólo él ha comprendido lo que supone la lucha contra el terrorismo. No estoy de acuerdo con Bush en muchas cosas, pero es el mejor hombre para liderar la guerra contra el terror y consolidar la seguridad de Israel", asegura Stewart Schnee, de 40 años, soltero, publicista y vecino del barrio de Talpiot, en Jerusalén, donde reside desde hace casi 15 años.

Bush aglutina el voto de los que preconizan una lucha sin cuartel contra el terrorismo

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Schnee forma parte de este grupo de conversos que, sacudidos por la violencia del conflicto israelí-palestino, han decidido apoyar la candidatura de Bush, como único "garante de una lucha eficaz contra el terrorismo". Pero este desertor demócrata ha hecho mucho más por su nuevo partido; desde hace varios meses trabaja de manera intensa en el comité de apoyo del Partido Republicano en Israel, junto a otros 150 activistas.

"La victoria de John Kerry es imprescindible para conseguir la paz entre israelíes y palestinos", responde desde el otro lado de la calle del mismo barrio de Talpiot Marilyn Farber, de 59 años, casada, médico epidemiólogo en uno de los hospitales más importantes de la capital, donde se dedica a la investigación desde hace cinco años. Farber impulsa, codo con codo, junto con su esposo Mark Zolber, consultor, la plataforma del Partido Demócrata en Israel y la candidatura de Kerry.

Farber coincide, con la mayoría de los seguidores y simpatizantes de su partido, en dar por perdida la batalla de Jerusalén, donde augura el triunfo republicano, es decir, del presidente Bush. En su opinión, la votación en el resto de las ciudades israelíes es una incógnita, aunque no descarta un pulso muy reñido entre los dos candidatos. Pero en el fondo sabe que el triunfo de los republicanos será arrollador en Israel este año.

La campaña de las elecciones presidenciales de Estados Unidos siempre ha tenido un importante eco en Israel, donde viven cerca de 250.000 norteamericanos, de los que 150.000 se encuentran en edad de votar. La colonia norteamericana en Israel es la cuarta más importante del mundo, tras la de México, Canadá y Reino Unido. Aquí el número habitual de votantes, según se desprende de los datos recogidos el año 2000, nunca ha superado las 15.000 personas. Sin embargo, este año se espera duplicar e incluso triplicar el número de participantes en los comicios.

Pero, a pesar del entusiasmo, esta oleada de votantes antes de poder enviar sus papeletas a los colegios de los diferentes Estados se ha visto obligada a pasar unos momentos amargos y hacer cola ante los consulados y la Embajada de Estados Unidos, donde incluso han llegado a levantar la voz para protestar como consecuencia del retraso en el envío de las papeletas de votación. Algunos se consolaban asegurando que era un mal tradicional, provocado por la burocracia de la metrópoli, pero otros insistían en afirmar que los retrasos estaban provocados por el gran número de norteamericanos desplazados en la zona en los últimos meses, especialmente los soldados.

Para muchos norteamericanos en Israel esta campaña electoral ha tenido también sus compensaciones. Entre ellas, la visita de los emisarios. En pleno verano, los republicanos enviaron a Israel al gobernador de California, Arnold Schwarzenegger. Semanas más tarde, los demócratas hacían lo mismo y desplazaban al hermano del candidato Kerry, de nombre Cameron, un judío converso.

Ahora, superados todos los inconvenientes, han empezado a salir ya en dirección a Estados Unidos las papeletas de voto. Los primeros votantes que han ejercido su derecho han sido los de los Estados cuyo reglamento establece que los votos del exterior deben llegar como muy tarde el mismo día de las elecciones. Éste es el caso de California o de Nueva Jersey. Los votos de Arkansas pueden llegar incluso con 10 días de retraso, siempre y cuando lleven el sello de salida del día de las elecciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de octubre de 2004