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Crítica:JAZZ

Don Gonzalo y 'Gonzalito'

Vino Gonzalo Rubalcaba de muy joven a España, a poco de ser tocado por la mano de Dios, donde quiere decirse la del trompetista Dizzy Gillespie, que le apadrinó en sus comienzos. Tan joven era que, en los carteles, su nombre figuraba como "Gonzalito". Visto lo oído en la sala de cámara del Auditorio, en sesión de piano-solo organizada por Juventudes Musicales de Madrid, a partir de ahora, habrá que llamarle don Gonzalo.

Haciendo gala de un toque primoroso y muy musical, el virtuoso cubano tiró de la capacidad del jazz para sacar a flote la verdad escondida en cualquier tipo de repertorio, su entraña última.

Interpretando la Canción de niños de Antonio Carlos Jobim, Gonzalo Rubalcaba descubrió al Bach escondido en la mayor parte de la música brasileña. El manisero terminó convertido en un fresco habanero por donde se cruzaban los ritmos descoyuntados del danzón con los aires más formales del nacionalismo decimonónico, Granados y Albéniz. Giant step, la emblemática pieza de John Coltrane, quedó difícilmente reconocible tras una faena memorable plagada de silencios y contrastes marcados. Un recital, en su conjunto, para no olvidar.

Gonzalo Rubalcaba

Gonzalo Rubalcaba, piano. Auditorio Nacional. Madrid, 21 de octubre.

La 21ª edición del Festival de Jazz de Madrid cumplió su quinta sesión con la actuación del trío formado por Jorge Pardo (saxos), Carles Benavent (bajo) y Tino di Geraldo (batería). Fue una actuación de alto voltaje en la que se dio cita lo mejor del flamenco y el jazz contemporáneos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de octubre de 2004