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Aznar se negó a relevar al jefe de la cúpula militar por el 'caso Yak' como le pidió Trillo

El ex ministro de Defensa Federico Trillo-Figueroa pidió en julio de 2003 el relevo del entonces jefe de la cúpula militar, el almirante general Antonio Moreno Barberá, por el accidente del Yakov-lev-42, pero el presidente del Gobierno, José María Aznar, se negó en redondo a la propuesta.

La proximidad del despliegue de las tropas españolas en Irak, que se produjo en agosto de ese año, y la contradicción entre esa medida y el discurso público de que se había tratado de un accidente fortuito del que no se derivaba ninguna responsabilidad llevaron al presidente a rechazar la petición de su ministro.

El propio Trillo-Figueroa aludió crípticamente a este hecho durante su intervención en el pleno del Congreso de los Diputados del pasado jueves. "Yo hice lo que debía hacer, lo que era mi responsabilidad, cuando otra responsabilidad no fue aceptada", dijo, en alusión al cese del jefe del Estado Mayor de la Defensa, que corresponde legalmente al presidente del Gobierno.

Fue en esas fechas, en el número correspondiente a julio y agosto de 2003, cuando la Revista Española de Defensa, órgano oficial del Ministerio, publicó un editorial sobre el Yak-42 que, uniendo la primera palabra de cada párrafo, decía: "El responsable definitivo es el EMAD [Estado Mayor de la Defensa]", según reveló el pasado día 18 la Cadena SER.

Ascendidos y relegados

Tras denegársele el cese de Moreno Barberá, el entonces ministro de Defensa cerró filas y descartó cualquier depuración. Al contrario, el Gobierno del PP ascendió a teniente general a Juan Luis Ibarreta, jefe del Estado Mayor Conjunto, que fue nombrado segundo jefe del Ejército del Aire.

Su ascenso no fue, sin embargo, polémico. Sí lo fue, en cambio, el ascenso a teniente general de José Antonio Beltrán, jefe de la comisión enviada a Turquía para identificar y repatriar los cadáveres. Beltrán pertenece a la Escala de Tierra del Ejército del Aire, donde nadie llega a teniente general sin ser piloto.

Trillo-Figueroa le ofreció un puesto de nueva creación, el de representante militar en la organización para la democratización de las Fuerzas Armadas, con sede en Ginebra (Suiza) y un sueldo de 23.600 euros mensuales, sin parangón en Defensa.

Por su parte, el general Vicente Navarro, que le acompañó a Turquía como responsable del equipo forense, fue condecorado. Menos suerte tuvieron otros militares críticos con la gestión del accidente. El general Antonio Pérez Alamán, jefe de la División Mecanizada Brunete, la principal unidad del Ejército de Tierra, estuvo a punto de no ascender por haber declarado públicamente, en diciembre de 2003, que "Defensa actuó con lejanía en el caso del Yakovlev, hiriendo muchos sentimientos". Su ascenso a teniente general se produjo el pasado 14 de mayo, ya con el Gobierno socialista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de octubre de 2004