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La National Gallery de Londres analiza el singular florecimiento de Rafael

La exposición se centra en la obra de la primera década artística del maestro renacentista

Rafael: de Urbino a Roma, la gran exposición del otoño de la National Gallery de Londres, cuenta la historia del "meteórico florecimiento" de Rafael. Analiza su evolución estilística desde su despertar artístico, apenas cumplidos los 15 años, y hasta su llegada a Roma, una década después. Siguiendo un recorrido geográfico y cronológico, la exposición revisa las influencias más determinantes en el despegue del gran maestro del Renacimiento italiano. Más de un centenar de obras se reúnen por primera vez en esta antológica que se abre al público mañana.

Contemporáneo de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, Rafael -con sólo 15 años de edad- plasma su autorretrato en un dibujo de líneas tan "libres como espontáneas", según describe Carol Plazzotta, comisaria de la antológica en colaboración con Tom Henry, profesor de la Universidad Oxford Brookes, y Hugo Chapman, experto del Museo Británico.

Con 103 obras reunidas en Londres, incluidos 81 originales de Rafael, la muestra sigue los pasos del joven artista desde Urbino a Cittá di Castello, Perugia, Siena y Florencia. Se detiene, en 1512, en Roma, en plena madurez creativa y al comienzo de su monopolio artístico de la ciudad bajo el mecenazgo del papa Julio II. "Queremos destacar el viaje geográfico y artístico de Rafael. Mostrar sus influencias y los grandes avances en su evolución estilística. No conozco a ningún otro creador con un desarrollo artístico tan rápido en tan corto periodo de tiempo", advierte el profesor Henry. La trayectoria de Rafael quedó prematuramente truncada al morir a consecuencia de unas fiebres en 1520. Tenía 37 años.

Perfección humana

"Rafael retrata la perfección humana en su obra. Esa humanidad que se desprende de sus pinturas habla directamente al público contemporáneo. Y la perfección que consigue nos ayuda a comprender su relevancia histórica", resalta el académico. De una primera etapa, con trabajos "dignos, elegantes e inocentes", según describe Plazzotta, alcanzaría progresivamente la más increíble sofisticación, como se aprecia en las 81 obras, incluidas 33 pinturas, que la galería presenta hasta el próximo 16 de enero.

La exposición se ha montado en torno a la colección del renacimiento italiano de la pinacoteca nacional británica y, en particular, en torno a sus nueve rafaeles. De gran y mediano tamaño, estas tablas documentan por sí mismas la evolución artística del joven creador, de talento innato y precoz, que llegaría a dominar el dibujo, la composición, el diseño y la armonía de colores. Alrededor de retablos como el llamado Madonna de Ansidei, de la tabla El Cristo crucificado con la Virgen María, santos y ángeles, conocida como La crucifixión Mond, o el magistral Retrato del papa Julio II, se exhiben dibujos preparatorios y otras obras relacionadas en función de su ubicación original, sus posibles influencias o un estilo determinado.

En total colaboran con la muestra 33 instituciones y coleccionistas privados de 13 países. El Museo del Prado contribuye con un solo original, La Sagrada Familia con el cordero, pero de importancia excepcional para la galería londinense. La tabla del museo madrileño se exhibe junto a Madonna de los claveles, adquirida este año por la pinacoteca británica por 22 millones de libras (más de 30 millones de euros). Durante la campaña para recaudar los fondos suficientes e impedir que el cuadro saliera del Reino Unido, algunos expertos cuestionaron su autoría. "Nos ha brindado una oportunidad única de observar ambas pinturas frente a frente. Es la prueba de que nuestra madonna es un original de Rafael y un trabajo fundamental en su desarrollo artístico", defiende Henry.

Entre las novedades de la antológica resalta una pintura nunca vista en tiempos modernos en Europa. Se trata de La resurrección de Cristo, datada entre 1501 y 1502, y propiedad del Museo de Arte de São Paulo. Análisis técnicos efectuados en la tabla por motivo de la exposición permiten a los expertos británicos defender su autenticidad como un original de Rafael. Por otra parte, se reúnen en Londres piezas originalmente creadas para una misma iglesia, pero dispersas entre distintas colecciones a lo largo de los siglos.

Como pocos otros creadores, Rafael supo destilar los avances estilísticos de sus inmediatos predecesores, de artistas como su propio padre, Giovanni Santi, o de Pietro Perugino, cuyas obras dominan la primera sala de la galería. Otro de los espacios, el dedicado a Florencia, está presidido por dibujos, relieves y pinturas de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, con quienes Rafael rivalizó en la búsqueda de encargos privados e institucionales. "El impacto revolucionario de estas obras, su monumentalidad y sensibilidad impresionaron a Rafael. Siempre absorbía lo mejor de cada pieza, comprendía los avances y los aplicaba a su creación. Pero, en esta fase, su estilo cambió espectacularmente", explica la comisaria.

Al llegar a Roma, en 1508, Rafael se convirtió en artista favorito de la corte papal. Julio II le encargó decorar las paredes de su biblioteca privada en el Vaticano al tiempo que Miguel Ángel ejecutaba los frescos de la Capilla Sixtina. En Londres se reúnen nueve de los 30 dibujos preparatorios que se conservan de esta magnífica obra, relacionados probablemente con las escenas conocidas como la Disputa. Era la primera incursión de Rafael en el arte del fresco. El éxito de la aventura le garantizó la elaboración de escenas decorativas para el resto de la residencia del Papa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de octubre de 2004