Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Tele 5 establece 21 normas para controlar los programas 'basura'

Vasile toma medidas sobre los contenidos que se emiten en horario infantil

La cadena privada Tele 5 ha elaborado un catálogo de medidas para evitar la emisión de contenidos que puedan vulnerar los derechos de los menores, especialmente en el horario de protección infantil (de 6.00 a 22.00). El consejero delegado de la compañía, Paolo Vasile, asegura que este código no implicará un cambio en el modelo de televisión, ya que las 21 reglas dictadas "no responden a la línea editorial de la cadena, sino a la línea judicial". Esta iniciativa es una respuesta a los reiterados llamamientos del Gobierno para combatir la telebasura en la franja de tarde.

En materia de contenidos, Vasile se ha mostrado siempre más partidario de la autorregulación que de la imposición de normas. "Si no nos regulamos, nos regulan", reza su máxima. Y antes de que el Gobierno legisle contra la telebasura, el directivo italiano ha optado por llamar la atención de los responsables de los programas para intentar erradicar, al menos en horario infantil, contenidos poco recomendables para los menores. "Nuestro empeño no es hacer una televisión que guste a unas cuantas personas, sino respetar unos cuantos principios", argumenta.

El código es de obligado cumplimiento y las 21 normas internas abarcan aspectos tan básicos como diferenciar entre información y opinión, entre rumor y noticia, favorecer el derecho de réplica y preservar el anonimato de los menores. Tele 5 ha recordado a sus directivos que sólo se debe emitir "información contrastada" y que es necesario mostrar "respeto" hacia los personajes aludidos en los distintos programas, especialmente en aquéllos dedicados a la crónica rosa.

El tratamiento de la infancia ocupa un lugar destacado entre las preocupaciones de la cadena que gestiona Mediaset y Vocento. Aunque de manera tímida, algunos efectos del toque de atención se han visto ya en pantalla. De hecho, determinadas imágenes de Gran Hermano que se emiten en la franja vespertina aparecen distorsionadas.

La iniciativa de estos 21 mandamientos fue de Vasile y su idea es sencilla: "Establecer normas de sentido común". Son también una respuesta a las críticas vertidas por el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que en repetidas ocasiones ha pedido a los operadores que vigilen los programas que emiten en horario infantil. "Si las televisiones no regulan sus contenidos, el Gobierno actuará", dijo a EL PAÍS en una entrevista publicada ayer.

El máximo ejecutivo de Tele 5 examinó hace dos semanas, con alrededor de 80 responsables de contenidos, la situación de la cadena. "La temperatura de algunos programas ha ido subiendo y creímos que era el momento de parar para reflexionar", comenta Vasile, especialmente sensibilizado por la deriva que ha tomado Aquí hay tomate, el bloque de sobremesa consagrado al cotilleo sobre los famosos.

Deja claro Vasile que su objetivo no es cambiar el modelo de televisión, sino abrir un diálogo para recordar a sus directivos lo que dice la ley. En una segunda ronda de reuniones, los abogados de la cadena impartirán cursillos para explicar la legislación sobre derecho a la intimidad, el honor y la propia imagen. El consejero delegado admite que estas charlas pretenden evitar pleitos.

Antes que dejar en manos de un consejo audiovisual el control, Vasile apuesta por la autorregulación a través de un pacto entre los operadores y el el ministerio correspondiente. "Con un discurso impositivo se sabe dónde se empieza pero no se sabe dónde se acaba", comenta. Pero lo cierto es que aquel modelo fue ya experimentado en 1993, cuando las cadenas públicas y privadas suscribieron un código con el Ministerio de Educación y los correspondientes departamentos autonómicos. El documento ha sido papel mojado. Vasile sostiene que ahora "el panorama de la televisión es completamente diferente y los compromisos hay que renovarlos". "Sería estupendo un desarme de todas las partes, pero un desarme unilateral dejaría un flanco débil por el lado de la audiencia", agrega.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de octubre de 2004