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La violencia juvenil aumenta en el segmento de 18 a 20 años pero desciende entre los menores de edad

El número de personas de 18, 19 y 20 años detenidas entre 2000 y 2003 han crecido durante los últimos cuatro años hasta alcanzar este segmento la mayor prevalencia de delincuentes con 27 detenidos por cada 1.000. Sin embargo, estas cifras, ofrecidas ayer por José Sanmartín, responsable del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, ofrecen una visión parcial que pueden llevar a engaño en la relación existente entre violencia y juventud. La realidad indica que "los jóvenes violentos son pocos y los jóvenes muy violentos lo son aún menos, a pesar del gran impacto social que producen algunos de los delitos que cometen, muy llamativos", según el propio Sanmartín. De hecho, desde 2000 el número de menores de edad detenidos ha caído en un 10,3% y los arrestados por asesinato u homicidio en un 8,8%. Si los detenidos menores de 18 años han bajado un 10% y los menores de 21 años arrestados crecen un 7,6% ¿qué está pasando?. Pues que "tenemos un problema con los jóvenes entre 18, 19 y 20 años, unas edades muy complejas, ya que "es cuando se definen los rasgos del futuro adulto", y en la que se concentran el mayor número de detenciones juveniles, señaló Sanmartín.

De acuerdo con los datos ofrecidos por el centro Reina Sofía -obtenidos a partir de información facilitada por la Policía, la Guardia Civil y el Ministerio del Interior-, de los jóvenes detenidos, el 90% son varones, un 60% consume drogas , el 43% está parado y el 66% vive con sus padres. No todos los expedientes de menores detenidos cuentan con todos estos datos, por lo que la información proporcionada es parcial en la mayoría de los casos, aunque sirve para trazar líneas orientativas, según el centro.

Sanmartín ofreció esta información en la primera jornada del encuentro sobre Violencia y Juventud, que hoy concluye en Valencia. A la sesión de ayer acudió la catedrática de Psicología Victoria del Barrio, quien destacó la importancia de la función familiar, básicamente de protección, educación y procurar cariño a los niños en su proceso de socialización, de forma que desarrollen habilidades que les permitan conseguir sus fines sin violencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de octubre de 2004