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CARTAS AL DIRECTOR

Injerencias de la Iglesia

Los diversos comunicados de la Conferencia Episcopal y las declaraciones de los obispos van dejando en el ambiente que el Gobierno no está respetando a la Iglesia y que está legislando contra ella, cuando la situación es justo la contraria.

A través del sufragio universal, inexistente en la práctica totalidad del cristianismo, el hombre ha conseguido que todos tengamos los mismos derechos, el voto de una monja vale tanto como el de un obispo y el de un católico como el de un agnóstico. Cualquiera de ellos puede presentarse para dirigir el país.

Las medidas que está tomando el Gobierno estaban en su programa y ese programa fue elegido por la mayoría de los españoles a través del maravilloso sufragio universal. El Gobierno propone leyes como la del divorcio, la del aborto o, recientemente, la del matrimonio homosexual, pero no exige que alguien deba casarse, divorciarse o abortar, ni le condena por no hacerlo. Pero además la Iglesia está confundiendo el lugar y el público al que dirige sus condenas. Debe utilizar el púlpito y limitarse a sus feligreses.

Finalmente, la Iglesia debería ser tan crítica con los casos de pedofilia como lo es ahora con las decisiones del Gobierno, y denunciarlas en lugar de ocultarlas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de octubre de 2004