Moratinos aborda hoy en Tánger con Mohamed VI el conflicto del Sáhara

Los Reyes viajarán a Marruecos en enero en visita oficial

Tres visitas en cinco meses. Si se exceptúan sus viajes a las reuniones comunitarias, no hay un país al que Miguel Ángel Moratinos haya hecho tantos desplazamientos desde que asumió el cargo como Marruecos. Esta vez, sin embargo, el ministro de Exteriores va a poder cumplir un viejo anhelo: ser recibido hoy en audiencia en Tánger, con pocos testigos, por Mohamed VI y abordar con él especialmente el conflicto del Sáhara, según fuentes diplomáticas. En su habitual mensaje a España con motivo de la Fiesta Nacional, el rey marroquí anuncia la fecha de la visita de don Juan Carlos y doña Sofía a Marruecos: será en enero.

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La frecuencia de las visitas de Moratinos a Marruecos y la de ministros marroquíes a España -cinco de ellos cruzaron la semana pasada el Estrecho- ilustra el buen momento de la relación bilateral y también el empeño del jefe de la diplomacia española en lograr avances en el conflicto del Sáhara que enfrenta a los vecinos magrebíes.

Desde que tomó posesión el Gobierno socialista, el Sáhara ha sido, después de la retirada de las tropas en Irak, la principal novedad de la política exterior española. Pero desde entonces, también, la situación en la región se ha deteriorado rápidamente. Argel y Rabat polemizan ahora como no lo habían hecho desde hace décadas y su prensa evoca incluso maniobras militares amenazantes.

Retoques al 'plan Baker'

La tensión entre los dos pesos pesados magrebíes se incrementó tras la dimisión, en junio, de James Baker, emisario del secretario general de la ONU, Kofi Annan. Su plan para el Sáhara fue aprobado por unanimidad por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y aceptado por Argelia y el Frente Polisario, pero Marruecos lo rechazó porque incluía un referéndum de autodeterminación tras un periodo de autonomía de cinco años.

Ahora Moratinos trabaja, en colaboración con París, para que el Consejo de Seguridad otorgue, a finales de mes, un mayor margen de maniobra al sustituto de Baker, el peruano Álvaro de Soto. Éste debería poder hacer retoques al plan de Baker que lo hagan digerible por Rabat, pero Argel y el Polisario se oponen a cualquier modificación de una iniciativa que el máximo órgano de la ONU respaldó de nuevo hace seis meses.

En Tánger, Moratinos contará a Mohamed VI sus planes y le preguntará también por su disposición a hacer concesiones en aras a reactivar el proceso de paz. El soberano alauí ha tachado, sin embargo, de antemano de "obsoleto" un referéndum de autodeterminación. Tampoco ha presentado, se quejó Baker en agosto, una propuesta seria de amplia autonomía para el Sáhara pese a ser ésa la solución que preconiza Rabat.

En el palacio real de Rabat un pequeño equipo trabaja sobre una modificación constitucional que permita la existencia de autonomías. Por ahora, sin embargo, "como no ha dado los pasos necesarios para reformar sus instituciones, Marruecos es hoy en día incapaz de proponer a la comunidad internacional un proyecto de autonomía de sus provincias del sur (...)", se lamenta Abubakr Jamai en un editorial del semanario Le Journal. "Tras descartar el espectro del referéndum, Marruecos es reacio a la autonomía", afirma el profesor Mustafá Naimi.

Si el nuevo enfoque español sobre el Sáhara supone un cierto alivio para Marruecos, el país acaba de cosechar dos fracasos diplomáticos. Suráfrica ha establecido relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática, la entidad creada por el Frente Polisario, y, sin llegar tan lejos, Nigeria ha dado un espaldarazo al movimiento independentista.

La prensa marroquí, incluida la oficialista, responsabiliza al titular de Exteriores, Mohamed Benaissa, de este doble revés, mientras que dentro de su ministerio le acusan de proceder a una "caza de brujas" marginando o expulsando a valiosos funcionarios, como Abdelatif Bendahane o Thami Glaouy, de los que no anda tan sobrada la diplomacia marroquí.

Benaissa pasa por horas muy bajas, de las que probablemente no se recuperará, y otros responsables marroquíes, afines al rey, ejercen ahora una mayor influencia sobre la política exterior. Miguel Ángel Moratinos ha privilegiado, no obstante, la relación con Benaissa hasta el punto de atender invitaciones personales suyas, como la que le llevó, en agosto pasado, a retrasar sus vacaciones para participar en un festival organizado por el ministro en su ciudad natal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 12 de octubre de 2004.

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