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Becas sólo para chicos católicos y formales

El Real Colegio de España en Bolonia selecciona a sus estudiantes siguiendo los estatutos establecidos en 1369 por bula papal

Sitúese en el siglo XIV. El cardenal Gil de Albornoz, arzobispo de Toledo y cardenal primado de España, acaba de reconquistar los Estados de la Iglesia. Manda construir un colegio para estudiantes españoles en Bolonia (Italia) y lo nombra su heredero universal. Se crea así el Real Colegio de España en Bolonia, San Clemente. Hoy día es el único colegio universitario medieval que subsiste en Europa. Cada año beca a 16 estudiantes españoles, como hacía antaño. Pero el centro no ha cambiado los requisitos de acceso a sus becas desde 1369: "Ser varón, español, católico, de conducta irreprensible, menor de 30 años, licenciado en España con muy buenas calificaciones, no padecer enfermedad ni defecto físico o psíquico incompatible con el ejercicio de las funciones correspondientes".

Los requisitos sólo podría cambiarlos el Papa, según el rector del centro

Las ayudas incluyen viaje, alojamiento, manutención y una ayuda para gastos

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Centenares de jóvenes españoles recibieron a finales del curso pasado un correo electrónico en el que se les informaba de la convocatoria de estas sustanciosas ayudas. Las becas incluyen el viaje, alojamiento en un palacio el siglo XIV, manutención, matrícula, asignación mensual y acceso a los prestigiosos cursos de doctorado de la Universidad de Bolonia durante dos años, según se publicó en la sección de anuncios particulares del BOE del 6 de mayo de 2004. Todos los alumnos alojados en San Clemente están becados.

Algunos requisitos que instauró el fundador del colegio, Gil de Albornoz, en el siglo XIV se han modificado poco a poco en los últimos 20 años: en 1977 había que acreditar ser hijo de legítimo matrimonio, y en 2001 no podían acceder los enfermos crónicos. Pero este año la difusión masiva de la convocatoria a través de la página web www.becas.com provocó un aluvión de quejas en las secciones de cartas al director de diferentes diarios. Las críticas que más se repiten son que no se permita el acceso a las mujeres y que se exija la confesión católica a los candidatos.

El senador de CiU Josep Varela ya preguntó en el Senado la pasada legislatura si se iban a modificar los criterios de selección. La respuesta del Gobierno del PP no dejó lugar a dudas: "El Real Colegio San Clemente de los Españoles de Bolonia no depende del Estado español ni recibe subvención alguna del mismo. Se trata de una fundación privada regida por un patronato". Los responsables actuales del Ministerio de Educación están estudiando el caso, aunque en principio confirman que no tienen competencias "para modificar esos estatutos porque es una fundación con sus propios criterios y normas", manifestó un portavoz.

El rector de San Clemente, Guillermo García Valdecasas, no ve justificada la polémica sobre el colegio: "Es ridículo que nos quieran obligar a aceptar mujeres. Sería como exigirle a un convento de franciscanos que acoja monjas. El colegio fue concebido así y hace el bien para España, por lo que se merece un respeto", manifestó.

La cláusula de los estatutos por la que el cardenal prohibía la entrada de mujeres en su colegio dice: "La mujer es cabeza del pecado, arma del diablo, expulsión del paraíso y corrupción de la ley antigua, por lo que toda conversación con ella ha de ser evitada: prohíbo que nadie se atreva a introducir en el colegio mujer alguna, aun cuando fuera honrada". Para el rector, este texto no corresponde literalmente a lo dictado por el fundador. "Está claro que don Gil dijo que no quería señoritas en su colegio, pero esas barbaridades de que la mujer es cabeza del pecado y demás son cosecha del traductor, que creo que lo tomó de La Celestina", señala.

El cardenal Albornoz fundó el colegio de San Clemente gracias a una bula del papa Urbano V del 25 de septiembre de 1369. Por eso, los estatutos sólo podrían ser reformados por el sumo pontífice, y "no se van a cambiar", explica el rector. Además, si se incumplen algunas de las condiciones establecidas en los estatutos, "se debe liquidar el patrimonio del colegio y sus bienes se repartirían entre los pobres de Bolonia", según se reflejaba en la respuesta que recibió el senador CiU Josep Varela, del Gobierno del PP.

Según el rector, San Clemente propuso al anterior Gobierno una alternativa para que también las mujeres pudieran beneficiarse del convenio del centro con la Universidad de Bolonia, que permite a los becarios del colegio obtener el doctorado en sólo dos años, mientras que los estudiantes italianos necesitan pasar un examen para ello. "Hace tiempo propuse al Estado español que crease un colegio para chicas en Bolonia, pero a ello debe responder la Administración española metiendo la mano en el bolsillo", afirma el rector.

El anterior Ministerio de Educación se planteó la propuesta seriamente. Así se lo hizo saber al senador que planteó la cuestión. "Tratando de satisfacer el principio de igualdad de derechos entre el hombre y la mujer se está considerando instituir unas becas, a cargo del presupuesto del Estado, para que estudiantes españolas hagan el doctorado en Bolonia, aunque no residirían en el colegio".

Valdecasas opina que la propuesta no fraguó porque no llegaron a un acuerdo sobre quién y cómo debía escoger las beneficiarias. "El patronato debería elegir las alumnas, aunque las pague el Estado. Más de seiscientos años avalan nuestro prestigio", argumenta.

Desde su fundación, San Clemente ha subsistido sin recibir subvenciones ni ayudas, administrando la herencia que dejó el cardenal y que gestiona el patronato del colegio, presidido por Íñigo de Arteaga, duque del Infantado. El centro, aparte de los estatutos fundacionales, aún conserva algunos ritos medievales, como el juramento que hacen los becarios al ingresar sobre la Biblia del cardenal Albornoz: "Juro respetar la fe católica y las leyes hispánicas. Prestar obediencia y fidelidad a los estatutos y rector de este colegio. Guardar los secretos y nunca plantear querella contra él".

Este juramento lo han pronunciado relevantes personajes históricos como Antonio de Nebrija. Es uno de los centros más prestigiosos de Europa en formación jurídica. Más recientemente estuvo en él el actual ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar. Sobre su mesa encontró en julio una carta firmada por los Bolonios, sus antiguos compañeros, en la que le felicitaban por su nombramiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de septiembre de 2004