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El Museo Arqueológico abre al público la cámara funeraria de Tutmosis III

La reproducción incluye el 'Libro de Amduat', relato del viaje nocturno y el renacer del Sol

La egiptología vive un buen momento en Madrid. La descripción e interpretación de una sustanciosa parte de sus más hondos enigmas, los relativos a las relaciones de los faraones con el más allá, va a quedar en los próximos días al alcance del público madrileño. Así, la cámara funeraria de Tutmosis III -el belicoso faraón de la XVIII dinastía del Imperio Nuevo-, verdadero monumento documental de las culturas nilóticas, va a ser reproducida a escala real en la sala de exposiciones temporales del Museo Arqueológico Nacional, en Serrano, 13. La muestra, que inaugurará la ministra de Cultura, Carmen Calvo, el próximo martes, "ha sido organizada y patrocinada por la Fundación Santander Central Hispano", señala su director gerente, Javier Aguado. "La Fundación está comprometida en la divulgación del saber y del arte y queremos que esta exposición, exhibida aquí como primicia, sea una prueba de nuestro propósito", asegura Aguado.

La institución que dirige ha destinado 250.000 euros para este menester. La compañía especializada Factum Arte, con sede y taller en el madrileño barrio de Argüelles, ha realizado el montaje y el facsímil de la tumba, que les fue encomendado por una empresa belga, a la que ahora le han sido alquilados en Madrid hasta el 22 de noviembre, para itinerar luego.

Intimidad de la cámara

La supervisión general corresponde a María del Carmen Pérez Die, doctora en Historia Antigua, jefe del departamento de Antiguo Egipto y Oriente Próximo del Museo Arqueológico Nacional, que comisaría la muestra, a la que incorpora 30 objetos del patrimonio museístico. Adam Lowe y Miguel Guillén, en su montaje, han impresionado fotodigitalmente sobre escayola toda la intimidad de la cámara mortuoria. Ésta contiene uno de los tesoros más preciados de las culturas de la antigüedad nilótica, ya que alberga el Libro de Amduat. "Es un magnífico relato sobre el tránsito en barca y a través de la noche -metáfora de la muerte- que el Sol, Re, al igual que el faraón, había de recorrer hasta su amanecer", explica Carmen Pérez Die. Ella ha consagrado los últimos seis meses a idear lo que denomina "el relato del relato", es decir, la disposición ordenada en el Museo Arqueológico de esa pléyade de signos cargados de sabiduría, que el experto Erik Hornung ha interpretado y explicado en castellano por primera vez. Ante la mirada del visitante se despliega un cortejo de divinidades, personajes y animales sobre ríos y desiertos, bajo refulgentes astros que tachonan el celaje del espacio ornado con milimétrica identidad respecto del que recibió los cadáveres de los faraones en el Valle de los Reyes.

Tutmosis III, "a quien el dios Thot le ha dado el nacimiento", precisa Francisco J. Martín Valentín, director del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto, "descolló por haber llevado las fronteras de su imperio hasta la cuarta catarata del Nilo y a las riberas del Éufrates". Martín Valentín expresa ahora su contento: "La meta principal del egiptólogo ha de ser restaurar el alma egipcia y, a mi juicio, esta exposición, mapamundi del universo funerario del Nilo, avanza en esa dirección", dice.

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