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FÚTBOL

Bielsa deja la selección argentina

El técnico dimitió tras seis años en el cargo y dos semanas después de ganar el oro en Atenas

Sólo contra el sistema autoritario del poder que controla el fútbol argentino desde hace más de 25 años, cansado ya de pedir - como millones de argentinos en las calles de todo el país- que simplemente se aplique la ley y se haga justicia, convencido de que no hay título, ni torneo, ni fin superior que justifique violar sus principios, el entrenador Marcelo Bielsa renunció después de seis años a la dirección técnica de la selección nacional porque "no podía seguir aceptando estas condiciones".

Hace dos semanas, Bielsa había reclamado sanciones contra el Valencia y el Inter de Italia, por haberse negado a ceder jugadores para jugar con Argentina pese a que su convocatorias se ajustaba al reglamento de la FIFA. Los dirigentes del fútbol argentino se comprometieron a presentar una protesta formal pero sólo dirigieron una "nota informativa" al club español porque, según Julio Grondona, presidente desde hace 25 años, "a la AFA no le gustan las situaciones conflictivas". Una vez más, ya había sucedido antes, Bielsa se sintió desautorizado por Grondona y decidió renunciar.

Para Bielsa era una "falta de respeto" que el Valencia pretendiera ceder fuera de tiempo a Pablo Aimar. "Si el que altera o viola los reglamentos no recibe reprimenda, ¿cuál va a ser la consecuencia?", se preguntaba Bielsa. Y se respondía: "Que nadie cumpla. De hecho, esto que ahora hace el Valencia ya lo hizo el Inter con Zanetti y González y no recibió ningún castigo. A Aimar querían cederlo fuera de reglamento, después del partido del Valencia con el Villarreal [se jugó el 30 de agosto y Argentina se enfrtentó a Perú el 4 de se`tiembre], pero los dije que no lo hicieran porque sería una estafa para el resto de los clubes que cumplen con las normas. Yo estoy autorizado y los cito de acuerdo con el reglamento. Si eso es justo o no, no lo sé. Las normas las crea una estructura a la cual Valencia pertenece el Valencia. Entiendo al Valencia, pero tendría que pedir que la institución que fundó los reglamentos los cambie. Lo que pasa es que después hay condiciones que son inaceptables, como aconsejar que convoque a tal jugador para determinada competencia y a otro para tal otra".

Bielsa le presentó su renuncia a un directivo que, a su vez, se la retransmitió al presidente de la AFA. Grondona no parecía preocupado, ni lamentó la marcha del entrenador. Sólo dijo: "Tal vez es un desgaste general después de tanto tiempo. Hay momentos en que no hay energías para poder seguir y se ve que a Bielsa le pasó algo de esto".

El candidato natural para suceder a Bielsa es Carlos Bianchi, que hace sólo dos meses renunció también de forma sorpresiva a su cargo en el Boca Juniors. Pero la relación entre Grondona y Bianchi no es buena. Bianchi se negó a aceptar a José Pekerman como director general de las selecciones nacionales para suceder a Bielsa después de la Copa del Mundo de 2002. Pekerman renunció y Grondona decidió entonces renovar el contrato a Bielsa.

La intempestiva marcha de Bielsa, deseada y esperada desde que el equipo argentino quedó eliminado en la primera fase de la Copa del Mundo de 2002 por un sector de la prensa deportiva que depende de la empresa a la que la Asociación del Fútbol (AFA) le cedió los derechos exclusivos de retransmisión por televisión hasta el año 2014, parecía estar más lejana que nunca en estos días. Argentina acaba de ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos, el único título que le faltaba en el palmarés y los aficionados reconocían al fin los méritos de ese hombre decente y capaz.

Bielsa había completado la transición de los históricos como Simeone, Batistuta, "Piojo" López, Ortega, Almeyda, para dar lugar a los mejores de la nueva generación -Aimar, Saviola, Rosales, Tévez, Delgado, D'Alessandro, Heinze- y modificó en la práctica su discurso teórico. El equipo desistió de los ataques mecánicos, comenzó a elaborar más las jugadas y el sabor de su juego resultó agradable al paladar del espectador argentino sin dejar de ser eficaz.

El pasado julio estuvo a sólo 30 segundos de ganar, frente a Brasil, la Copa América que perdió luego en la tanda de penaltis, venció en los Juegos Olímpicos y, de regreso, hace sólo dos semanas, derrotó a Perú 1-3 en Lima por las eliminatorias suramericanas a la Copa del Mundo de Alemania.

Sin embargo, Bielsa se va ahora. Las razones hay que buscarlas en la tremenda soledad en que le dejó la AFA nuevamente ante lo que para él es una violación a los reglamentos de los clubes europeos, que se niegan a ceder a sus jugadores cuando son convocados para disputar partidos oficiales de Argentina.

La prensa destacaba ayer el hecho de que nunca antes, al menos en los últimos treinta años, no se recordaba la renuncia de un entrenador de Argentina. Todos los anteriores, Menotti, Bilardo, Basile, Passarella, cumplieron sus contratos y se marcharon después de disputar las Copas del Mundo.

Bielsa fue el primero al que se le prorrogó el contrato a pesar del fracaso en el 2002 y es el primero en renunciar cuando no había motivos deportivos para hacerlo. Pero es que se trata de Marcelo Bielsa y de las convicciones de un hombre decente frente a la ley en un país devastado por la impunidad.

Bielsa, por otro lado, llevaba un extraordinario registro en la fase de clasificación para el próximo Mundial, el que se celebrará en Alemania en 2006. Hasta ahora lleva disputados ocho partidos y figura en el segundo puesto de la tabla de la clasificación con 15 puntos, uno menos que Brasil en igual número de encuentros. Argentina suma cuatro victorias -la última de ellas el pasado dia 4 en Lima frente a Perú por 1-3-, tres empates y una sola derrota, el partido que perdió contra Brasil en Belo Horizonte en junio pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de septiembre de 2004