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Necrológica:

Terence Piard, el trágico final de un cineasta cubano

El joven cineasta cubano Terence Piard Somohano pereció ahogado en una playa de las islas Canarias la semana pasada. Había nacido en La Habana en 1973, y era hijo de Tomás Piard, una significativa figura del cine underground cubano surgido a contracorriente en los años sesenta y setenta en la isla caribeña.

A Terence Piard lo sorprendió la muerte en la playa de La Fajara (La Laguna, Tenerife), se ahogó cuando se encontraba en compañía de unos amigos cineastas cubanos; estaba allí preparando su primer largometraje Accidente, basado en una experiencia autobiográfica, la muerte de su mejor amigo en similares circunstancias, con la productora canaria El Viaje; en ese proyecto truncado que debía empezar a rodarse en enero de 2005 también participaban españoles, cubanos y chilenos.

Terence Piard no sabía nadar y una fuerte corriente de resaca le impidió volver a la orilla alrededor de la una de la tarde del jueves pasado, lo que sí lograron sus acompañantes. Poco después, sus amigos recuperaron el cuerpo ayudados por bomberos de La Orotava.

Tenía este talentoso cineasta, hijo de cineasta, sólo 30 años de edad y llevaba apenas cinco meses en Europa, donde había decidido establecer su residencia, tras agotar un permiso de viaje de las autoridades cubanas que le había llevado a colaborar en la Filmoteca Francesa de París. Anteriormente había viajado a Buenos Aires.

Piard estudió la carrera de Dirección Cinematográfica en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de los Baños, en La Habana, donde se graduó en 2003.

Su padre, Tomás Piard, realizó legendarios filmes clandestinos rodados precariamente donde hizo participar, desde muy niño, a su hijo Terence (este nombre era un particu-lar homenaje en referencia a Terence Stamp, su actor favorito).

Esta experiencia infantil marcó definitivamente la personalidad del joven Terence, abiertamente rebelde y contestataria, lo que reflejaría en su breve aunque intensa producción fílmica, en la que hay que destacar En vena (2002) documental corto donde se toca el tema tabú de la heroína en Cuba a través de dos casos de drogadictos cubanos que tienen distinta postura ante el consumo y sus futuros personales.

En vena se exhibió en el Festival de La Habana en diciembre de 2002 y desencadenó en enero de 2003 una férrea reacción del Gobierno castrista contra los drogodependientes que ha devenido en una larga represión.

El corto de ficción Eso (2003) también resultó polémico; trata de complejas relaciones sexuales ambientadas en un imaginaria Habana de los años cincuenta con la muerte como constante telón de fondo.

Sus primeros cortos ya habían merecido elogios, como Figuras en el paisaje (1987), Salto (1998) y Retrato vacío (1999). Su última obra de ficción, Bajo Habana (2003) narra la experiencia de dos adolescentes en busca de marihuana en un barrio marginal de la capital cubana. Estos filmes se exhibieron en festivales de Francia, Alemania, Suiza, Argentina y Estados Unidos donde siempre han recibido elogios por su dureza y creatividad.

Este pasado fin de semana sus restos fueron trasladados a La Habana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de agosto de 2004